
Rosa Reina de Suecia

El rosal Reina de Suecia es valorado por los entusiastas de la jardinería no solo por su atractivo estético. Sus capullos, delicados, limpios y simétricos, se transforman en grandes y redondeadas flores al abrirse. Este híbrido de almizcle no demanda cuidados excesivos.
Con un agradable aroma y un color rosa pálido que se intensifica con el sol, esta rosa es perfecta para decorar jardines y terrazas. Es resistente a plagas y enfermedades, lo que la convierte en una opción ideal tanto para jardineros principiantes como para expertos. Además, florece repetidamente durante la temporada, proporcionando un espectáculo visual continuo. Para un crecimiento óptimo, se recomienda plantarla en un lugar con buena exposición al sol y asegurarse de que el suelo tenga un buen drenaje.

Origen y desarrollo de la variedad
La Rosa Reina de Suecia pertenece a las variedades de almizcle inglés y de parque. Esta especie ha sido cultivada durante más de 15 años por el reconocido horticultor David Austin. La variedad recibió su nombre de “Reina de Suecia”. En algunos catálogos de cría, esta rosa se menciona como Austiger.
Después de la introducción de una nueva subespecie por parte del criador en 2004, la rosa logró arraigar rápidamente en Rusia, siendo cultivada tanto para uso comercial como para embellecer paisajes.
La Rosa Reina de Suecia se caracteriza por sus grandes y fragantes flores de color rosa pálido, que pueden alcanzar hasta 10 centímetros de diámetro. Este tipo de rosa es apreciado no solo por su belleza, sino también por su resistencia a enfermedades comunes, como el mildiú y la roya. Además, su período de floración es prolongado, comenzando en la primavera y continuando hasta el otoño, lo cual la convierte en una opción ideal para jardines y arreglos florales.
En términos de cuidados, se recomienda plantarla en suelos bien drenados y en un lugar donde reciba luz solar directa, aunque también puede tolerar sombra parcial. El riego debe ser regular, evitando el encharcamiento, y se sugiere aplicar un fertilizante equilibrado durante la temporada de crecimiento para promover una floración abundante.
Características morfológicas de la planta y sus flores
El rosal Reina de Suecia se caracteriza por ser un arbusto moderadamente ramificado, erguido, compacto y de tamaño reducido. En general, su copa no supera los 100 cm de ancho, presentando una forma casi cuadrada. La altura de las plantas adultas oscila entre 100 y 120 cm.

Las ramas son lisas y cuentan con escasas protuberancias. Las hojas son pequeñas y de un verde típico, con un diseño estándar en las rosas, dividiéndose en dos lóbulos a partir de la vena central. Lo más distintivo de esta variedad es la casi completa ausencia de espinas en sus ramas.
En cada tallo pueden crecer hasta tres yemas compactas, que presentan un color rosa pálido o albaricoque. Los pétalos están firmemente unidos entre sí, y los más externos tienen un ligero curvado. Una vez que el capullo se abre, la flor adopta una forma de cuenco, con un diámetro que varía entre 7 y 8 cm.
El aroma que emite es considerado poco común, con muchos jardineros afirmando que su fragancia recuerda a la mirra, y es suave y sutil.
Propiedades de la floración
Las yemas de color rosa se desarrollan principalmente en las ramas laterales de primer y segundo orden, así como en las ramas del año anterior. Para mantener el arbusto en buen estado y atractivo, se recomienda eliminar de dos a tres brotes por lado, facilitando así la expansión del sistema radical.
La floración de la rosa Reina de Suecia comienza a principios de junio y se extiende de 20 a 25 días. Hacia agosto, la planta tiende a florecer nuevamente, con sus flores manteniéndose en el arbusto hasta la llegada de las heladas. Para garantizar que la planta forme brotes a tiempo, es esencial cortar las flores marchitas.
Aplicaciones en paisajismo
Esta variedad de rosa es bastante popular en el diseño paisajístico. Los capullos de Reina de Suecia son igualmente utilizados en ramos de flores. Si un jardinero decide plantar varios ejemplares en una fila, puede crear fácilmente un hermoso seto.
La planta no establece requisitos especiales en cuanto a su vecindad y se adapta bien a compañía de otras plantas, tanto bajas como altas. La rosaleda puede ser decorada siguiendo cualquier estilo, y los paisajistas sugieren asociarla con salvia almizclera, campanillas, lavanda y otras especies con flores en tonos de violeta-azul.
¿Cómo ornamentar adecuadamente un parterre, un arco y un seto con rosas? Aquí hay algunas ideas ingeniosas.
Para un parterre, se recomienda combinar diferentes variedades de rosas en diferentes tonos para crear un efecto visual impactante. También se pueden añadir plantas de hojas perennes para mantener el interés durante todo el año. El uso de piedras decorativas o mulching puede ayudar a mantener la humedad del suelo y a controlar las malas hierbas.
En el caso de los arcos, las rosas trepadoras son una excelente opción. Plantadas a los lados del arco, estas plantas pueden ser guiadas para treparse y cubrir la estructura en una explosión de color y fragancia. No olvides incorporar soportes como cañas o alambres para ayudar a las plantas a crecer de manera uniforme.
Finalmente, para los setos, las rosas se pueden plantar en patrones alternos con otras plantas perennes o arbustos, lo que añade variedad y rica biodiversidad al paisaje. Además, es recomendable podar las rosas regularmente para mantener su forma y estimular un crecimiento saludable.
Particularidades del proceso de siembra
Al plantar el rosal en el exterior, es importante seguir el proceso estándar. Inicialmente, el jardinero debe adquirir plántulas sanas y de alta calidad, lo cual debe hacerse en viveros especializados.
Los expertos sugieren optar por rosales Reina de Suecia con un sistema radicular en contenedor. Es vital asegurarse de un transporte adecuado, especialmente en caso de distancias largas, evitando extraer la plántula del contenedor hasta justo antes de la siembra.

La preparación del terreno debe llevarse a cabo principalmente en otoño. Las plántulas se deben trasladar al campo abierto durante la primavera o a inicios del verano. Si se plantan en otoño, existe un alto riesgo de retrasar el inicio de la floración, lo cual puede ser perjudicial para el arbusto.

Esta variedad prefiere ubicaciones bien iluminadas con suelo fértil, suelto y arenoso. Es esencial eliminar malas hierbas y desechos del área con anticipación. Primero, el jardinero debe verificar el nivel del agua subterránea, asegurándose de que no se encuentre cerca de la superficie, ya que la acumulación de humedad podría causar la pudrición de las raíces y, por ende, la muerte del arbusto.
El rosal tiene un sistema radicular robusto, por lo que los agujeros de plantación deben ser amplios y profundos (mínimo 70×50 cm). Es recomendable agregar material de drenaje (piedra rota, escombros, guijarros) en el fondo de cada hoyo, seguido de una capa de tierra nutritiva que se puede preparar mezclando tepes, humus, arena y turba.
Al retirar la planta del contenedor, se debe tener cuidado de no perjudicar la tierra adherente. Se coloca en el agujero de plantación, asegurándose de que el cuello de la raíz quede a una profundidad mínima de 5 cm. Luego se cubre el agujero con tierra, se compacta y se riega con agua templada.
Es recomendable aplicar un mulch orgánico alrededor de la base de la planta una vez que ha sido sembrada. Esto ayuda a retener la humedad del suelo, suprime el crecimiento de hierbas competidoras y, con el tiempo, enriquece el suelo al descomponerse.
Asimismo, después de la siembra, es aconsejable fertilizar el rosal con un abono equilibrado. Durante la primera temporada, se puede aplicar un fertilizante rico en fósforo, lo que fomenta el desarrollo de raíces fuertes. Las plantas establecidas pueden beneficiarse de un fertilizante específico para rosales una vez al año en primavera.
Finalmente, es importante realizar un riego regular, especialmente en los meses secos. Sin embargo, se debe evitar el riego excesivo. Lo ideal es mantener el suelo húmedo pero no saturado para prevenir enfermedades fúngicas.
Prácticas de cultivo y mantenimiento
Este tipo de cultivo no requiere cuidados especiales. La clave es asegurar un riego adecuado para los arbustos jóvenes y los adultos. Los expertos recomiendan regar al menos de 2 a 3 veces por semana. La cantidad de agua se ajusta de acuerdo a la edad de la planta, siendo necesario alrededor de 10 litros para los arbustos mayores, y la mitad para los jóvenes.
Los rosales requieren fertilización, siendo preferibles los productos que contengan nitrógeno. Estos fertilizantes fomentan un crecimiento más rápido de la masa verde y aceleran el proceso de brotación. También es posible incorporar materia orgánica al suelo. Las fertilizaciones deben realizarse a mediados o finales del verano.
Los lechos deben ser desmalezados regularmente, preferiblemente después de cada riego para que la capa de costra formada en la superficie del suelo no obstruya la entrada de oxígeno. Es recomendable eliminar las malas hierbas cada 2-3 semanas. También se puede aplicar mantillo alrededor del arbusto (por ejemplo, aserrín o paja) para prevenir el crecimiento de malas hierbas.

Ubicación y requisitos del sustrato
Los especialistas aconsejan plantar estas variedades ornamentales en áreas ligeramente sombreadas. Los pétalos pueden dañarse rápidamente bajo el intenso sol, así que es ideal que durante las primeras horas del día el arbusto esté a la sombra. Los macizos de flores pueden situarse cerca de paredes, lo que proporciona protección contra rachas de viento fuertes.
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La rosa prefiere suelos ligeros, fértiles y franco-arenosos. Si el pH del suelo resulta demasiado ácido, es recomendable agregar cal apagada o harina de dolomita antes de plantar (mínimo 400 g por metro cuadrado).
Resistencia a plagas y enfermedades
Esta variedad se distingue por su capacidad de resistir plagas y su notable inmunidad frente a enfermedades bacterianas y víricas. Sin embargo, la roya representa una amenaza considerable para el cultivo. Estas enfermedades son complicadas de tratar en su fase avanzada, por lo que es recomendable realizar inspecciones visuales de manera regular.
Al notar los primeros síntomas de infección, se debe rociar el arbusto con un fungicida (por ejemplo, “Tiovit Jet” o “Fundazol”) en varias ocasiones, manteniendo un intervalo de 7 días entre tratamientos. Como prevención, se utilizan ácido bórico y líquido bordelés.
¿Cuáles son las enfermedades que afectan a los rosales? ¿Cómo erradicar plagas de forma definitiva? Aquí se presentan medios profesionales y métodos tradicionales.
Resistencia a las heladas
Los niveles de resistencia al frío en esta especie son notablemente altos. Cuando se cultiva en áreas con climas severos, es recomendable protegerla adecuadamente antes de que llegue el invierno. Para ello, se puede usar polietileno, arpillera, lutrasil o agrofibra. No es necesario retirar la nieve acumulada en el arbusto. La zona USDA que indica su tolerancia a las heladas corresponde al número 6 (temperaturas entre -23°C y -18°C).
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Requisitos climáticos
Esta variedad ha sido cultivada por jardineros en Rusia durante bastante tiempo. Es especialmente común en regiones como Krasnodar, Rostov, Vladivostok, Leningrado, Moscú y también se adapta a los climas de los Urales y Siberia.
Pros y contras
Entre los beneficios más destacados de esta variedad se encuentran su atractivo decorativo, así como su notable resistencia a enfermedades, heladas y sequías. Además, las flores mantienen sus características durante mucho tiempo después de ser cortadas. No obstante, según los jardineros, la única desventaja es la necesidad de aplicar insecticidas regularmente para proteger el arbusto de plagas.


