Sulfato de magnesio para rosas
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Sulfato de magnesio para rosas

ENVY Alimentación vegetal a base de sulfato de magnesio

Para asegurar el crecimiento robusto y la floración profusa de los rosales, es fundamental nutrirlos con productos específicos en el momento adecuado. El sulfato de magnesio es una sustancia altamente efectiva que favorece el desarrollo y crecimiento de estas plantas.

El sulfato de magnesio, también conocido como sal de Epsom, es un compuesto mineral que proporciona magnesio y azufre, dos nutrientes esenciales para el crecimiento saludable de las rosas. El magnesio es crucial para la fotosíntesis, ya que forma parte de la clorofila, mientras que el azufre ayuda en la formación de aminoácidos y proteínas.

Los beneficios del sulfato de magnesio incluyen:

  • Mejora la absorción de nutrientes: Facilita la asimilación de otros nutrientes como el nitrógeno y el fósforo.
  • Promueve una floración abundante: Aumenta la cantidad y el tamaño de las flores, proporcionando un jardín más vibrante.
  • Fortalece el sistema inmunológico de la planta: Ayuda a las rosas a resistir enfermedades y plagas.
  • Corrige deficiencias: Es especialmente útil en suelos deficientes en magnesio, que puede llevar a hojas amarillas y crecimiento débil.

La aplicación del sulfato de magnesio se puede realizar disolviendo 1 a 2 cucharadas en un galón de agua y aplicándolo directamente al suelo alrededor de las plantas o mediante foliar. Es recomendable realizar esto en primavera, justo antes del inicio del crecimiento activo, y nuevamente durante la temporada de floración para maximizar los beneficios.

Sin embargo, es importante no sobre fertilizar, ya que un exceso de magnesio puede interferir con la absorción de otros nutrientes. Por ello, se recomienda hacer análisis de suelo periódicos para determinar las necesidades específicas de las plantas.

Características del fertilizante

Conocido como sal inglesa o magnesia, el sulfato de magnesio tiene un impacto beneficioso en las rosas y se emplea frecuentemente como fertilizante. Se presenta en forma de un polvo blanco compuesto por cristales pequeños que se disuelven fácilmente en agua. Este producto contiene un 13% de azufre y un 16% de magnesio. También existe en forma granular, cuyos gránulos de color gris tienen un tamaño de entre 1 y 5 mm y una mayor concentración de nutrientes en comparación con su forma pulverizada.

Los componentes de la sal inglesa ayudan a las plantas a absorber eficientemente fósforo y calcio, esenciales para su crecimiento y desarrollo óptimos. El uso de sulfato de magnesio ofrece:

Es importante mencionar que si no se siguen correctamente las instrucciones de uso, es posible dañar tanto las plantas como el suelo. Por eso, se aconseja no sobrepasar las dosis recomendadas que se indican en el envase.

Instrucciones de aplicación

El sulfato de magnesio puede ser aplicado en cualquier tipo de suelo, aunque es especialmente beneficioso para aquellos que son franco-arenosos, arenosos o excesivamente ácidos. La arena permite una rápida pérdida de nutrientes debido a su alta permeabilidad, por lo que es recomendable fertilizar regularmente estos suelos con compuestos minerales.

Desde marzo hasta abril es el período ideal para nutrir las rosas. Para revitalizar las plantas post-invierno, debe utilizarse sulfato de magnesio junto con fórmulas que tengan un alto contenido de nitrógeno. Los expertos sugieren esparcir los productos de forma uniforme sobre la superficie y luego trabajar el suelo a fondo. La magnesia se puede introducir en el suelo junto a otros fertilizantes químicos.

En el verano, es importante aplicar un tratamiento a los rosales para estimular la brotación y el desarrollo de nuevos brotes. Durante el otoño, se debería aplicar en su forma pura, complementando la alimentación con fertilizantes minerales complejos. Los suelos arenosos son a menudo ácidos y, por ende, requieren una alcalinización adicional.

Para mejorar la asimilación de las sales de sulfato por parte del sistema radicular, se recomienda cubrir ligeramente el suelo con ceniza de madera o cal.

Al inicio de la temporada cálida (primavera), las rosas recién plantadas deben ser regadas con una solución de sulfato de magnesio. Para prepararla, se deben disolver 80 gramos del producto en 5 litros de agua a temperatura ambiente. La solución se aplicará en un pozo previamente preparado, situándose a una distancia adecuada del arbusto, evitando inundar la raíz. Esta inundación puede llevar a la falta de oxígeno, provocando la conversión del azufre en sulfuro de hidrógeno, sustancia perjudicial para la planta. Durante la fase de crecimiento, es recomendable regar las rosas cada 30-35 días.



Al momento de plantar, se recomienda sumergir el sistema radicular de la plántula en una solución de sulfato de magnesio. Esta mezcla se elabora disolviendo 250 gramos del producto en 10 litros de agua. El rizoma debe permanecer en el líquido durante 5-7 minutos. Además, durante la plantación es beneficioso incorporar 1 cucharada de fertilizante concentrado seco en el hoyo de siembra. Este procedimiento debe realizarse en agosto o en otoño.

En mayo o a principios del verano, los rosales están en pleno crecimiento vegetativo. Durante este tiempo, es esencial realizar pulverizaciones foliares. La nutrición foliar actúa como un suplemento a la alimentación principal, permitiendo a la planta absorber nutrientes a través de las hojas. Un tratamiento adicional se efectúa al inicio de la floración. La mezcla se debe preparar con una concentración de 15-20 gramos de sulfato de magnesio por cada 10 litros de agua. Es crucial evitar la pulverización si las hojas presentan síntomas de enfermedades, como la mancha negra.

Recomendaciones de seguridad

Al utilizar sulfato de magnesio, es necesario seguir ciertas precauciones:

Al preparar y aplicar la solución, se deben utilizar guantes de goma y mascarilla. Asimismo, es recomendable usar ropa de protección que cubra bien el cuerpo, preferiblemente de materiales naturales y densos. Si la solución entra en contacto con la piel, es fundamental lavar la zona afectada con abundante agua.