Cómo y cuándo florecen los cerezos?
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Cómo y cuándo florecen los cerezos?

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La cuestión de la floración de los cerezos no es baladí y suele preocupar a los jardineros novatos. Si los árboles han empezado a florecer en el momento oportuno y el tiempo no ha dado tregua, cabe esperar muy pronto los primeros frutos jugosos.

Características y duración de la floración

Un cerezo en flor es una imagen muy atractiva, no en vano los cerezos en flor son tan a menudo elogiados en las obras de arte. Cerezos en flor con flores blancas o rosa pálido, según la variedad. Están en un pedúnculo corto que se extiende hasta la parte superior del tallo floral. Cada ovario formará un solo fruto en el futuro. Las flores se recogen bellamente en exuberantes inflorescencias en forma de paraguas, que se esparcen abundantemente por las ramas del árbol y durante la floración son una auténtica decoración de jardines.

El periodo de floración de los cerezos no es muy largo y dura una media de 7 a 10 días. La duración del proceso depende en gran medida del tiempo: en la estación lluviosa puede durar hasta dos semanas. Las condiciones naturales durante la floración determinan en gran medida el rendimiento futuro, ya que influyen en la actividad de los polinizadores y en la calidad del polen.

No sólo la lluvia y el frío, sino también las temperaturas demasiado altas para la primavera (más de 30 °C) pueden ser peligrosas.

Época de floración

En Rusia, hay una gran variedad de cerezos que florecen y dan fruto a su debido tiempo. Estas fechas también pueden variar ligeramente en función de las condiciones de temperatura y de la región de cultivo.

Según la época de floración, todas las variedades pueden dividirse en 3 grupos:

El inicio de la floración suele estar muy relacionado con un aumento de la temperatura. Puede esperar una aparición masiva de flores en los árboles a temperaturas de 10°C y superiores si no desciende por debajo de esa cifra durante al menos un par de semanas. Si el tiempo es fresco, la floración puede retrasarse.

El momento de este proceso en primavera también depende en gran medida de la región de cultivo.

Razones de la falta de floración

Desgraciadamente, a veces los jardineros observan una triste imagen: un cerezo aparentemente sano se niega a florecer. Esto puede ocurrir por varias razones, pero para cada una de ellas se puede encontrar una solución.

Las heladas son un gran peligro para los cerezos, y no sólo en primavera. Si el tiempo ha sido cálido en otoño, el cerezo puede liberar brotes frescos en lugar de entrar en «hibernación» como debería. Sin embargo, cuando llega el verdadero frío invernal, los jóvenes tallos florales no reforzados simplemente se congelan. Los cerezos también se ven afectados muy a menudo por las heladas primaverales. Un descenso repentino de la temperatura tras un largo periodo de calor es especialmente peligroso. A -4°C mueren los nuevos brotes, y a -2°C ya mueren las flores.

Si los cerezos crecen en una región fría donde estos fenómenos no son infrecuentes, merece la pena ocuparse del abrigo de los árboles con antelación o posponer el periodo de floración a una época más cálida. Por ello, incluso antes de que se derrita definitivamente la nieve, hay que extenderla alrededor de los troncos para mantener las raíces en el frío. Gracias a este sencillo método, el árbol empezará a formar capullos y florecerá más tarde.

Además, el impacto de las heladas repentinas puede reducirse acolchando el suelo y encalando los troncos a tiempo.

No es raro que los jardineros se apresuren a enfadarse cuando sus jóvenes cerezos no dan fruto la primera temporada. Sin embargo, esto es bastante normal, ya que las plantas jóvenes se están estableciendo, canalizando todas sus energías hacia las raíces en lugar de gastarlas en la formación de brotes y frutos. Se puede empezar a esperar la primera cosecha sólo 2-3 años después de la plantación, y en algunos casos incluso más tarde, y simplemente no es posible forzar al árbol a dar frutos antes.

Los árboles también pueden cansarse, sobre todo si llevan varios años seguidos floreciendo y dando frutos. Si la inspección del cerezo no revela ningún signo de enfermedad o daño, significa que el cultivo simplemente necesita un descanso.



Hay que cuidarlo bien haciendo una poda otoñal a fondo y eliminando todas las ramas marchitas y viejas. Esto aumentará las posibilidades de que el árbol florezca la próxima temporada. Si un cerezo ya es bastante maduro y no da frutos durante varios años seguidos, quizá sea demasiado viejo y haya agotado sus recursos.

Si el árbol crece en un suelo pobre o demasiado ácido, puede negarse a florecer por falta de nutrientes. Para reducir el nivel de acidez, se puede añadir cal o tiza al suelo.

El problema de las carencias nutricionales puede resolverse aplicando aditivos orgánicos de buena calidad. Para ello, puede utilizar compost o humus, enviando el abono al suelo a una profundidad de unos 10 cm.

Así se puede alimentar la planta una vez cada dos años.

A menudo, la falta de floración está asociada a una enfermedad, por lo que es importante inspeccionar periódicamente las plantas en busca de posibles signos de enfermedad con el fin de tomar las medidas oportunas. Algunas de las lesiones más comunes de los cerezos son las enfermedades fúngicas: moniliasis y coccomicosis.

La moniliasis se reconoce por el secado anormalmente rápido del árbol. El follaje es lo primero que se ve afectado, amarillea, se encrespa y se seca por completo. A veces la enfermedad afecta también al tronco del árbol, que empieza a agrietarse y los frutos a pudrirse. La coccomicosis es otra infección fúngica que deja pequeñas manchas marrones en las hojas, que con el tiempo empiezan a crecer y fusionarse. Esta enfermedad también afecta al follaje, que se marchita y cae prematuramente.

La moniliosis y la cocomicosis pueden combatirse con líquido bordelés, pulverizándolo antes y después de la floración. También es posible utilizar preparados químicos como «Abiga-Pick» o «Phthalan». En caso de infecciones fúngicas, es muy importante recoger y quemar a tiempo todas las hojas, ramas y frutos afectados para evitar una mayor propagación de la enfermedad.

El cerezo también padece a menudo una enfermedad como la gingivitis, que suele estar causada por cuidados o condiciones de cultivo inadecuados. En el proceso de su desarrollo, comienzan a formarse grietas en la corteza del árbol, de las que se desprende resina. Esta enfermedad hace que la planta sea más vulnerable a otras infecciones, y la resina recogida favorece el desarrollo de microorganismos.

Hay otros factores que también pueden contribuir al debilitamiento del cerezo y a la falta de floración, que no siempre son fáciles de reconocer. Por ejemplo, El árbol puede sufrir un exceso de humedad y agua estancada en la zona de las raíces. La sequía también tendrá un efecto negativo en la salud de la planta. Los cerezos deben regarse después de la floración y tras la aparición de las bayas, vertiendo al menos 3-6 cubos de agua. No hay que olvidarse del último riego en el umbral del invierno – antes de la primera helada y después de la caída de las hojas. Todos los demás riegos deben planificarse en función del nivel de precipitaciones, el suelo y la temperatura media de la zona de cultivo.

Otra condición importante para preservar la salud de los cerezos es la poda correcta y a tiempo. Esta regla se aplica a todos los árboles frutales, y a los cerezos en particular, porque su copa es propensa a proliferar y engrosarse, lo que conduce a un aumento del número de ramas marchitas y débiles. Por eso es necesario realizar a tiempo el moldeado y la poda de rejuvenecimiento de los árboles en el territorio de su jardín.