Victoria de las uvas

Las uvas se han convertido en el cultivo más apreciado por los horticultores a nivel global. Hasta el momento, se han desarrollado numerosas variedades de este fruto, destacándose entre ellas la variedad Victoria. Para obtener una cosecha abundante y bayas de extraordinario sabor, es fundamental conocer las pautas adecuadas para su cultivo.

Creadores e historia
La uva Victoria fue creada en la estación de investigación agrícola de Asia Central, gracias a los renombrados cultivadores Zhuravel M. C. y Negrol A. M. Esta variedad surgió del cruce entre las variedades Moscatel de Hamburgo y Zabalkansky, logrando heredar las mejores cualidades de sus progenitores: un excelente rendimiento, robustez frente a heladas y enfermedades, así como un sabor excepcional en sus frutas.
Además de sus características agronómicas sobresalientes, la uva Victoria ha ganado popularidad tanto en el cultivo comercial como en jardinería privada. Su correcta adaptación a diferentes climas y su capacidad de producción temprana la convierten en una opción preferida entre los viticultores. La uva es apreciada también por su resistencia a plagas comunes, lo que facilita su cultivo sostenible. La recolección de las uvas Victoria se realiza generalmente a finales de verano, y su dulzura y aroma las hacen ideales para el consumo fresco, así como para la elaboración de jugos y vinos varietales. La investigación continua en su mejoramiento y cultivo busca optimizar aún más estas características para garantizar una producción eficaz y de alta calidad para los mercados.
Apariencia y características
Victoria se destaca por sus arbustos densamente crecidos, mientras que las ramas jóvenes presentan un color verde, alcanzando longitudes de hasta 12 cm. Las ramas maduras adoptan un tono marrón. Las hojas son de tamaño reducido (hasta 16 cm de ancho y 17 cm de largo), con forma ovalada y profundamente lobuladas. Su haz es de un verde claro y suave, con bordes ligeramente elevados y láminas curvadas. Los pecíolos tienen forma de lira y son abiertos.

Las flores de la uva son hermafroditas, lo cual permite una polinización eficiente. El ovario tiene una forma estriada y cónica, ligeramente alargada. Los racimos, que son cilíndricos, son grandes y de densidad media, siendo su base más húmeda. El peso de un racimo puede llegar a los 500 g.
Las bayas y su sabor
Las uvas de la variedad Victoria pueden alcanzar dimensiones de hasta 37×26 mm, presentando un tamaño considerable, con forma ovalada-alargada y un peso promedio de 16 gramos. Su color es negro, con una piel densa recubierta de una cera fina. La pulpa es jugosa y carnosa, con cada baya conteniendo entre 2 y 3 semillas. Su sabor es fresco y agradable. Los frutos maduros tienden a tener una acidez de 6,3 g/dm³ y un contenido azucarado que puede alcanzar el 26%, lo que resulta en un perfil de sabor armonioso.
Además, las uvas Victoria son ricas en antioxidantes, especialmente en resveratrol, que se ha demostrado beneficia la salud cardiovascular. Estas bayas son también una fuente de fibra dietética, lo que contribuye a una buena digestión. Su consumo regular puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Las uvas se pueden consumir frescas, en jugos, o como parte de ensaladas y postres, ofreciendo una versatilidad que las hace populares en diversas preparaciones culinarias.

Maduración y productividad
La variedad Victoria se clasifica como de maduración tardía, con un ciclo vegetativo que se extiende por 144 días. El tiempo necesario para su maduración puede oscilar dependiendo del clima en cada región. Esta variedad comienza a fructificar entre el tercer y cuarto año de vida de la planta. Se distingue por su alta productividad, ya que de una hectárea se pueden obtener hasta 240 kg de bayas en promedio. Los frutos son resistentes y soportan el transporte sin problemas.
Requisitos de cultivo
Antes de plantar la uva Victoria, es crucial seleccionar el material de injerto adecuado. Se sugiere que los jardineros novatos adquieran plantones y esquejes exclusivamente en viveros especializados. A la hora de elegir los esquejes, es fundamental examinar las características de la corteza. Si se plantan de manera adecuada, estos echarán raíces rápidamente y comenzarán a crecer vigorosamente. Lo mismo aplica para los esquejes, donde es preferible seleccionar aquellos que no presenten daños visibles.

La variedad Victoria requiere un suelo con buena humedad y atención agrícola adecuada. En muchas regiones, se cultiva bajo riego, utilizando una cubierta en invierno. Los arbustos deben ser guiados utilizando estructuras de soporte, las cuales deben instalarse de forma vertical. Además, es recomendable utilizar tutorados que permitan una adecuada circulación de aire, lo que contribuye a la salud de las plantas y a evitar enfermedades.

Con respecto al tipo de suelo, Victoria prefiere terrenos franco y franco-arenosos. En cuanto a la acidez del suelo, esta debe ser ligeramente ácida (hasta 6.5 pH), neutra (hasta 7 pH) o ligeramente alcalina (hasta 7.5 pH). Este cultivo es exigente en cuanto a la luz, por lo que se recomienda sembrarlo en áreas bien iluminadas y resguardadas de los vientos fuertes. La orientación de la plantación también puede influir en el rendimiento de la cosecha, siendo más beneficioso plantar en dirección sur o suroeste.

No es necesario realizar medidas adicionales para la polinización, dado que las flores de esta variedad son hermafroditas y pueden polinizar otras variedades. La poda adecuada de los arbustos se considera esencial para cuidar la variedad Victoria, dejando entre 10 y 12 ojos en las ramas que fructificarán. Durante la primavera, es importante eliminar los brotes que no generarán frutos, conservando solo las enredaderas robustas, de 4 a 8 por caso. Asimismo, es recomendable hacer una poda de limpieza para quitar hojas muertas y permitir una mejor ventilación y exposición a la luz.

Dado que las yemas productivas se localizan en la parte superior de los brotes, es recomendable realizar podas largas. Si no se llevan a cabo a tiempo, los arbustos pueden sobrecargarse, resultando en frutos que maduran de manera desigual y pequeños. La manipulación cuidadosa de los arbustos también puede ayudar a mantener la estructura adecuada durante el crecimiento.

El riego no se debe realizar únicamente durante la fase de maduración de los frutos, ya que esto podría perjudicar las bayas y hacer que aparezca moho. En un régimen de riego regular, se debe humedecer el suelo dos veces a la semana, asegurando que la humedad penetre hasta 50 cm de profundidad. Para minimizar la frecuencia de riego, se recomienda cubrir el cultivo con paja. Además, la cantidad y la periodicidad del riego dependen directamente de la edad de la planta, siendo más frecuente en los primeros años de vida. También es aconsejable realizar riegos profundos y espaciados para fomentar un sistema radicular más fuerte.

Técnicas de injerto, poda y formación de las uvas. Características sobre la alimentación y el tratamiento fitosanitario. Para lograr un cultivo saludable, es recomendable realizar un monitoreo regular de plagas y enfermedades, así como aplicar tratamientos fitosanitarios adecuados basados en el análisis de enfermedad de cada lote.

Resistencia al frío y necesidad de protección
La variedad Victoria no tiene una alta resistencia a las condiciones invernales, por lo que es crucial proteger los arbustos con coberturas especiales durante el invierno. Se pueden usar sacos, hojas secas y ramas de coníferas para tal fin.
¿A qué enfermedades son vulnerables las uvas? ¿Cómo identificar las plagas y eliminarles? Métodos populares y soluciones profesionales.

