Thuja azul: descripción, plantación y cuidados
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Thuja azul: descripción, plantación y cuidados

Thuja Occidentalis Smaragd - Vivero.

La thuja azul es una especie ornamental que se utiliza frecuentemente para crear setos naturales. Estos árboles son ideales tanto para plantaciones aisladas como grupales en jardines, gracias a su gran atractivo visual y su resistencia a diversos factores.

Además de su estética, la thuja azul es conocida por su capacidad de adaptarse a diferentes tipos de suelo, aunque prefiere aquellos que son bien drenados y ligeramente ácidos. Su crecimiento es relativamente rápido, alcanzando una altura de entre 3 y 5 metros, lo que la convierte en una excelente opción para brindar privacidad y barreras visuales.

En cuanto a su mantenimiento, es recomendable realizar podas anuales para mantener su forma y estimular un crecimiento más denso. También es importante regar adecuadamente, especialmente durante los meses de sequía, y aplicar un fertilizante apropiado una o dos veces al año para promover su salud. Debe protegerse de plagas comunes, como la cochinilla y los ácaros, que pueden afectar su desarrollo.

Por último, la thuja azul es una planta perenne que mantiene su follaje verde durante todo el año, lo que la hace ideal para jardines que buscan color y vida incluso en invierno. Su presencia también atrae a diversas aves, favoreciendo la biodiversidad en el entorno.

Descripción general

Como lo sugiere su nombre, la thuja azul destaca por el singular tono azulado de sus agujas. Este árbol puede alcanzar hasta 3 metros de altura, con un diámetro de copa cercano a 1,5 metros. Sus ramas crecen de manera vertical, y su tasa de crecimiento anual es de aproximadamente 20 cm. Existen numerosas variedades que presentan características y cualidades diferentes.

Es una especie que tolera bien la sequía, lo que permite su cultivo en regiones cálidas del sur. Si bien no es demasiado exigente en cuanto a la composición del suelo, tiene preferencia por suelos fértiles. Sin embargo, no es particularmente resistente a las bajas temperaturas invernales, por lo que se recomienda protegerla durante el invierno.

Plantación

Para la siembra, es aconsejable optar por plantas que se encuentren en contenedores, asegurándose de que su sistema radicular esté bien desarrollado. Se recomienda que la plantación se realice en primavera, de esta manera el material de siembra podrá enraizar adecuadamente antes de la llegada del invierno. Al elegir las plantitas, es importante observar la forma de la copa y el color de las agujas.

Antes de plantar, hay que regar abundantemente el ejemplar, luego se perfora un hoyo de plantación que sea 30 cm más ancho y profundo que el contenedor en que se encontraba. En el fondo del hoyo, se debe añadir un cubo de compost o humus y un poco de ceniza de madera. Estos ingredientes deben mezclarse bien con la tierra que se extraiga del hoyo.

La siembra debe realizarse con precaución. Es fundamental esparcir el sistema radicular con cuidado, cubrirlo de tierra e hidratar bien. Tras el riego, se recomienda cubrir la capa superior del suelo con turba o aserrín.

Además, es importante considerar la ubicación del plantón. Debe recibir luz solar suficiente, pero evitando la exposición directa al sol durante las horas más calurosas del día, especialmente en climas cálidos. Seleccionar un sitio que ofrezca protección contra vientos fuertes también es beneficioso para el joven ejemplar.

Por último, una vez plantada, se debe mantener un régimen de riego regular, especialmente durante los primeros meses, hasta que la planta se establezca. Esto ayudará a fomentar un crecimiento saludable y vigoroso, asegurando que se desarrollen adecuadamente en su nuevo entorno.

Mantenimiento

Analicemos las principales técnicas de cultivo y las pautas que deben seguirse.

Las thuja son plantas que resisten la sequía, lo que les permite desarrollarse sin la necesidad de riego constante. Sin embargo, en períodos de sequía extrema y calor intenso, es aconsejable humedecer el suelo repetidamente. Durante el primer año después de la siembra, se debe regar una vez por semana con un cubo de agua por planta.

Es posible que la thuja crezca sin necesidad de fertilizar el suelo. Sin embargo, para que sus agujas adquieran un color más vibrante y la copa se vuelva densa y exuberante, se recomienda aplicar un fertilizante especializado para coníferas a mediados de abril.



Las thuja pueden resistir temperaturas de hasta -40 grados, pero es importante recordar que las plántulas jóvenes necesitan tiempo para adaptarse a las condiciones climáticas adversas. Si la siembra se efectúa en otoño, hay riesgo de que la planta no sobreviva. Durante los primeros años tras la siembra, es fundamental protegerla de las quemaduras provocadas por la intensa luz solar de primavera. Se recomienda cubrir la planta con ramas de pino o envolverla con material no tejido blanco.

A pesar de que esta planta es bastante resistente a plagas y enfermedades, durante sus primeras etapas de desarrollo, puede sufrir afectaciones. Entre las plagas más comunes se encuentran los pulgones, que se instalan en los brotes jóvenes y se alimentan de su savia. Ante una infestación, el crecimiento de la thuja se detiene y sus brotes pueden secarse. Esto reduce su atractivo decorativo, pudiendo llevar incluso a la muerte de la planta. Para combatir estas plagas, se recomienda rociar la thuja con insecticidas. Entre los insectos perjudiciales, se pueden mencionar a los barrenadores de raíz y tallo, las chicharritas, la cochinilla y las polillas de thuja. El fufanon es un producto que se utiliza para protegerla.

El exceso de riego y la acumulación de humedad cerca del sistema radicular pueden provocar la pudrición del tronco y las raíces del árbol. En este caso, sería necesario ajustar el régimen de riego del suelo.

La thuja también puede verse afectada por enfermedades fúngicas como el moho pardo. Para tratarla, se debe aplicar un fungicida varias veces, con un intervalo de 10 a 14 días entre tratamientos.

Aplicación en paisajismo

Las thuja azul tienen la capacidad de realzar paisajes decorativos en una amplia variedad de estilos. Pueden combinarse con otras variedades de thuja o con diferentes especies de coníferas. Por ejemplo, los diseñadores paisajistas a menudo crean setos naturales originales utilizando thuja. En algunas ocasiones, se emplean para enmarcar composiciones y también se plantan en jardines de piedra y rampas alpinas.

Beneficios ecológicos de la Thuja azul

La Thuja azul contribuye significativamente a la mejora del medio ambiente. Su capacidad para filtrar contaminantes del aire marca una diferencia palpable en la calidad del aire circundante. Cada árbol actúa como un purificador natural, atrapando partículas nocivas y liberando oxígeno fresco.

Su densa foliaridad proporciona refugio y alimento a diversas especies de aves, promoviendo la biodiversidad local. Al plantar Thuja azul, no solo embelleces el espacio, sino que también apoyas a la fauna silvestre que encuentra en ella un hogar seguro.

Un ecosistema sano se beneficia de su presencia, ya que sus raíces ayudan a prevenir la erosión del suelo, estabilizando terrenos en pendientes y áreas propensas a deslizamientos. Esto mejora la retención de agua en el suelo, lo que favorece el desarrollo de otras plantas y favorece la formación de hábitats saludables.

El uso de Thuja azul en los jardines y paisajes urbanos actúa además como barrera natural contra ruidos, proporcionando tranquilidad en entornos ruidosos. Su crecimiento vertical y denso reduce el impacto del sonido, creando espacios más agradables para vivir y trabajar.

Por último, la Thuja azul es capaz de adaptarse a diversas condiciones climáticas, lo que la convierte en una opción sostenible. Al ser resistente a plagas y enfermedades, minimiza la necesidad de pesticidas, contribuyendo a un entorno más saludable. Apostar por esta especie es optar por un futuro más verde y equilibrado.