Cómo regar el maíz?
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Cómo regar el maíz?

El maíz es considerado uno de los cultivos más sencillos de manejar en el planeta. No obstante, los agricultores son conscientes de que para lograr altos rendimientos de este cereal, se requiere un riego adecuado. En este artículo, se abordará cómo y cuándo es apropiado regar el maíz correctamente.

Sistema de riego por goteo subterráneo

Periodicidad del riego

Hoy en día, existen múltiples variedades de maíz en todo el mundo, y cada una tiene sus requerimientos específicos de riego. Sin embargo, los expertos en agronomía coinciden en que un esquema de riego en cuatro etapas puede ser efectivo para todas las variedades.

La primera fase comprende el periodo desde la siembra hasta que aparecen siete hojas verdaderas. Este proceso suele tardar alrededor de 25 días. Es esencial proporcionar un riego adecuado y suficiente en esta etapa, ya que influye drásticamente en el crecimiento y desarrollo posterior del cultivo. En esta fase, se establece un sistema radicular robusto y se crea una planta saludable en general. La demanda diaria de agua en el maíz es de aproximadamente 2.5 litros por metro cuadrado. La insuficiencia de humedad en el suelo durante este periodo puede conducir a enfermedades e incluso a la muerte de las plantas, resultando en rendimientos muy bajos posteriormente.

La segunda etapa ocurre unos siete días antes de la aparición de las panículas y su duración es de alrededor de un mes. Después de que surgen las panículas, la necesidad de agua del maíz aumenta significativamente durante los siguientes 20-25 días, requiriendo aproximadamente 4 litros por kilómetro cuadrado por día. La escasez de humedad en este tiempo puede resultar en granos y mazorcas de menor tamaño, debilitando las plantas y haciéndolas susceptibles a enfermedades. Es recomendable también monitorizar las condiciones climáticas, ya que factores como el viento y la temperatura pueden influir en la evapotranspiración y, por lo tanto, en la necesidad de irrigación.

La tercera fase se extiende hasta que los pelos de la panícula se vuelven rígidos y marchitos. Este periodo dura alrededor de tres semanas, durante las cuales el maíz necesita atención especial en el riego: cada metro cuadrado requiere cerca de 4.5 litros de agua al día. La falta de suficiente humedad puede ralentizar notablemente el crecimiento del maíz. En esta etapa, también es crucial evaluar el estado del suelo y la disponibilidad de nutrientes, ya que un déficit puede afectar el rendimiento final del cultivo.

La fase final transcurre durante los 20 días anteriores a la cosecha. En este punto, el maíz está en proceso de maduración, aunque sigue necesitando suficiente humedad. Por consiguiente, es recomendable disminuir un poco el riego, dejándolo en aproximadamente 3.8 litros por metro cuadrado. Es importante no eliminar completamente el riego, ya que una deshidratación en esta etapa puede resultar en una reducción significativa del peso y la calidad del grano.

Es evidente que durante casi todo el ciclo de crecimiento, este cultivo requiere un riego regular y frecuente. Algunos agrónomos sugieren que la frecuencia del riego diario puede ajustarse a 3-4 veces a la semana. En este sentido, se recomienda aplicar 2 o 3 veces las dosis diarias de agua de una sola vez. Además, el uso de técnicas de riego eficiente, como el riego por goteo, no solo optimiza el uso del agua, sino que también promueve un desarrollo más uniforme y saludable del cultivo, contribuyendo a mejores rendimientos.

¿Qué tipo de agua es más adecuado para el riego?

Es fundamental elegir el tipo de agua adecuada para el riego del maíz, teniendo en cuenta la etapa de crecimiento de las plantas. Durante la fase de plántula y en cultivos protegidos, las plantas jóvenes deben regarse únicamente con agua tibia. Se puede utilizar agua del grifo o de manantial. Además de ser calentada a temperatura ambiente, esta agua debe ser desinfectada para prevenir enfermedades en el cultivo. La forma más sencilla de desinfectarla es mediante el uso de manganeso, el cual se disuelve en agua caliente en cantidades suficientes hasta que el agua adquiera un ligero tono rosa.

Las plantas en su etapa adulta pueden ser regadas con agua corriente sin la necesidad de desinfección previa. También se puede optar por agua de manantial. Lo importante es que esta agua no sea extremadamente dura ni fría; en caso contrario, deberá ser almacenada previamente en depósitos hasta que alcance la temperatura adecuada.

Además, es recomendable realizar un análisis del agua de riego para asegurar que no contenga altos niveles de salinidad, que pueden afectar negativamente el crecimiento del maíz. La salinidad excesiva puede provocar problemas en la absorción de agua y nutrientes, lo que resultará en un rendimiento disminuido.

Otra consideración importante es el pH del agua; un pH cercano a 6-7 es ideal para el maíz, ya que favorece la disponibilidad de nutrientes en el suelo. Si el pH del agua es muy bajo o alto, sería recomendable tratar el agua antes de utilizarla para el riego.



Técnicas de riego

En la actualidad, hay dos métodos principales para irrigar el maíz. El primero consiste en el riego por aspersión, que implica instalar difusores de agua especiales. Dependiendo del dispositivo usado, se puede lograr un sistema de dispersión fina o uno de goteo más grueso. En este tipo de riego, la humedad primero alcanza las hojas y el tallo del maíz, para luego llegar al suelo. Este proceso de saturación del suelo es algo lento.

La segunda opción es el riego por goteo. Este método puede ser más laborioso, pero permite que el agua se infiltre rápidamente en el suelo. El riego por goteo utiliza tuberías especiales que se colocan a unos 25 cm sobre el suelo. Directamente sobre cada planta, existe un orificio por donde el agua se introduce en el suelo. Se puede recoger el agua previamente en un depósito, o también se puede regar directamente desde la tubería de agua.

Si se opta por usar un depósito, es posible instalar una bomba que facilite y acelere el riego. Sin embargo, esto no es un requisito indispensable en el sistema de riego del maíz.

En el cultivo de maíz en casa, también se permite otra técnica de riego: el riego a través de surcos. Para ello, el maíz se planta en zanjas o agujeros, donde se riega manualmente con un cubo.

Regar el maíz es una etapa fundamental e indispensable de este cultivo. Seguir las recomendaciones mencionadas anteriormente te permitirá cosechar una producción realmente satisfactoria.