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Tomate Elysee

Para aquellos que disfrutan de los tomates con un color poco común y un sabor excepcional, el tomate Elysee es una variedad que merece su atención. Ha recibido numerosos elogios y ha demostrado su valía entre los jardineros, destacándose por sus cualidades sobresalientes.

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Origen y Creación de la Variedad

El tomate Elysee es clasificado como una variedad de crecimiento determinado. Fue desarrollado por expertos de la LLC “Agrofirma Aelita” bajo la supervisión de Kandoba A. В., Kachainika B. Г. y Nastenko N. В. Después de completar exitosamente todas las pruebas en el año 2008, la variedad obtuvo aprobación para su cultivo. Actualmente, se cultiva en casi todas las regiones del país, ya sea en invernaderos de plástico o en terrenos al aire libre.

El tomate Elysee se caracteriza por su resistencia a diversas enfermedades, lo que lo convierte en una opción popular entre los agricultores. Esta variedad presenta frutos de tamaño mediano, de piel suave y un color rojo brillante, además de un sabor dulce y jugoso que es muy valorado en el mercado. El ciclo de cultivo de esta variedad es corto, permitiendo cosechas tempranas, lo que la hace ideal para regiones con climas variados.

Además, el tomate Elysee se adapta bien a diferentes tipos de suelo, lo que facilita su cultivo en diversas condiciones. Por sus características agronómicas, esta variedad es recomendada tanto para el cultivo comercial como para jardineros aficionados que buscan obtener un alto rendimiento y calidad en sus cosechas.

Ventajas y Desventajas

Como cualquier cultivo, el tomate Elysee presenta tanto beneficios como desventajas, las cuales son importantes considerar al momento de cultivarlo. Entre las ventajas más destacadas por los horticultores se encuentran la simplicidad en su cuidado, la excelente presentación de sus frutos y su sabor refinado. Además, esta planta muestra una gran resistencia a la verticilosis y al marchitamiento causado por Fusarium. También es notable su capacidad de adaptación a climas fríos, pudiendo crecer en diversas condiciones climáticas.

Referente a sus desventajas, no se han reportado reacciones adversas.

Descripción de la Planta

El arbusto de tomate Elysee es de talla baja, alcanzando una altura máxima de 70 cm, y presenta múltiples brotes laterales, lo que requiere de tutorado y poda. Las hojas son de un verde claro y tienen un tamaño pequeño. Esta variedad de tomate es conocida por su sabor dulce y jugoso, lo que la hace ideal para ensaladas y salsas.

El tomate Elysee es particularmente resistente a enfermedades comunes, lo que facilita su cultivo, tanto en huertos caseros como en cultivos más grandes. Una vez plantados, los tomates suelen estar listos para cosechar en aproximadamente 75-80 días, dependiendo de las condiciones climáticas y de cultivo.

Es recomendable fertilizar la planta con abonos orgánicos ricos en potasio para promover un crecimiento saludable y mejorar el sabor de los frutos. Además, se sugiere regar de manera constante, evitando el encharcamiento, ya que esto puede provocar enfermedades radiculares.

Finalmente, los tomates de esta variedad son muy versátiles en la cocina y pueden ser utilizados en una amplia variedad de recetas, desde platos fríos hasta guisos calientes.

Características de los Frutos, Su Sabor y Uso

Los tomates de esta variedad son pequeños (de tipo cóctel), con un peso que no supera los 50-60 g y una forma cilíndrica. Presentan un color verde claro en su etapa inmadura y se tornan de un hermoso tono anaranjado al madurar. Suelen desarrollarse en racimos de 5 a 6 frutas. Con una pulpa compacta, estos tomates tienen una buena capacidad de conservación y son resistentes al transporte; además, su piel es lisa.

Los tomates Elysee son reconocidos por sus excelentes características organolépticas. Pueden consumirse frescos o ser utilizados en conservas, además de ser ideales para preparar ensaladas. Su sabor es agridulce, lo que los hace perfectos para combinar con ingredientes como queso, hierbas frescas y vinagretas.

Asimismo, estos tomates son ricos en vitaminas A y C, así como en antioxidantes, lo que los convierte en una opción saludable para incluir en la dieta. Se pueden cultivar tanto en invernaderos como en huertos al aire libre, siendo una planta de crecimiento relativamente fácil, lo que la hace accesible para agricultores aficionados.

Además, su cultivo no requiere de un uso intensivo de pesticidas, ya que son bastante resistentes a plagas comunes. Esto permite obtener un producto más natural y ecológico. Por lo tanto, los tomates Elysee son no solo un deleite culinario, sino también una opción sostenible y saludable.

Ciclo de Maduración y Producción

Esta variedad de tomate se distingue por su rápida maduración, siendo posible recolectar la primera cosecha entre 95 y 105 días después de la siembra. Generalmente, esto ocurre entre julio y agosto, y la producción se extiende durante un período prolongado.

Con un cuidado adecuado, es posible cosechar hasta 8,5 kg de frutos sabrosos por cada metro cuadrado. Cabe destacar que el rendimiento es mayor en tomates cultivados en invernaderos.

¿Cómo cultivar plántulas de tomate en casa y trasplantarlas al exterior? Aspectos a considerar en su cuidado.

Aspectos de la Siembra

Esta variedad se cultiva a partir de plántulas. La siembra para su producción debe realizarse entre el 20 de marzo y el 10 de abril, mientras que el trasplante de plántulas a su lugar definitivo se lleva a cabo del 5 de mayo al 5 de junio. Las semillas deben ser sembradas en recipientes previamente preparados con un sustrato fértil, asegurándose de que la profundidad de siembra no exceda los 2-3 cm.



El trasplante de plántulas a macetas individuales se efectúa una vez que se observan 1-2 hojas. Es fundamental adelgazar los brotes, eliminando aquellos que son débiles, y proporcionar riego y fertilización líquida.

Para que las plántulas crezcan adecuadamente y desarrollen raíces fuertes, deben mantenerse en espacios donde la temperatura no descienda por debajo de +16 grados centígrados. Asimismo, es esencial que reciban abundante luz, siendo necesario utilizar luces adicionales en días nublados. Antes de proceder con el trasplante al terreno definitivo, las plántulas deben ser aclimatadas, un proceso que debe iniciarse de 7 a 10 días antes de la siembra, facilitando así su adaptación al nuevo entorno.

Las plántulas bien desarrolladas pueden ser plantadas tanto en invernaderos como al aire libre. Es crucial preparar el lugar de plantación con anticipación: cavar, fertilizar y formar canteros. Por lo general, se plantan en el exterior a partir del 15 de mayo, aunque este plazo puede variar según las condiciones climáticas de cada región. Si hay riesgo de heladas, es recomendable cubrir las plántulas con plástico.

Al realizar la siembra, se sugiere seguir un esquema de plantación de 50×40 cm, asegurándose de que la densidad no exceda de 4-5 arbustos por metro cuadrado. Las plántulas deben colocarse en los huecos preparados, extendiendo bien las raíces, y luego se debe regar generosamente, permitiendo que las plantas permanezcan tranquilas para que desarrollen sus raíces.

Consideraciones en el Cultivo

A pesar de que esta variedad es relativamente fácil de cuidar, para lograr un alto rendimiento es vital prestar atención a las plantas. Uno de los aspectos fundamentales en su manejo es la fertilización. Para ello, se puede utilizar una infusión de ballica (2 kg de abono mezclados con 10 litros de agua), dejándola reposar durante 7 días, luego debe diluirse nuevamente con agua y aplicarse. Se recomienda usar al menos 2 litros de esta mezcla por planta, realizando de 3 a 4 aplicaciones durante toda la temporada.

El riego debe ser frecuente pero controlado, evitando el encharcamiento. Solo se debe regar con agua tibia. Para asegurar que el sistema radicular tenga acceso a nutrientes y oxígeno, es aconsejable realizar un escarificado del suelo después de cada riego.

¿Qué enfermedades pueden afectar a los tomates en cultivos al aire libre y en invernaderos? Causas de las plagas y estrategias para su control.

Entre las enfermedades más comunes que afectan a los tomates se encuentran el mildiú polvoriento, que se manifiesta como un polvo blanco en las hojas, y la pudrición apical, que provoca manchas oscuras en la parte inferior de los frutos. Para prevenir estas enfermedades, es fundamental practicar la rotación de cultivos y elegir variedades resistentes. Además, el control de la humedad es esencial; se recomienda evitar el riego por aspersión y optar por el riego por goteo.

En cuanto a las plagas, los pulgones y los ácaros son algunos de los más comunes. Los pulgones se alimentan de la savia de las plantas, debilitándolas, mientras que los ácaros pueden causar daño foliar. Para controlar estas plagas, se pueden aplicar insecticidas naturales como el jabón potásico o el aceite de neem. También es efectivo fomentar la presencia de insectos benéficos, como las mariquitas, que se alimentan de los pulgones.

Por último, es importante monitorizar regularmente las plantas para detectar cualquier signo de enfermedad o plaga a tiempo, permitiendo una intervención rápida y efectiva.