Qué suelo es adecuado para los pimientos?
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Qué suelo es adecuado para los pimientos?

Cultivo de pimientos con Silamol® y Dynamizer

No todas las personas pueden dedicarse a la agricultura de pimientos; aunque esta planta no es la más exigente, no es correcto equipararla con los tomates. Las condiciones para su cultivo, como la temperatura y la fertilidad del suelo, son notablemente distintas. Por eso, es fundamental comenzar con la elección y preparación del sustrato adecuado.

Características del suelo adecuado

Las principales características que debe tener el suelo destinado al cultivo de pimientos son la humedad y la capacidad de ventilación. Para alcanzar estas condiciones, puedes preparar una mezcla siguiendo esta receta: combina en partes iguales aserrín envejecido (o arena), humus, y turba, además de añadir dos partes de tierra de césped, que debe ser obtenida de un lugar donde haya crecido calabazas, tubérculos o leguminosas.

La falta de humedad en el suelo puede provocar que los pimientos crezcan enanas, disminuyan su rendimiento y que los frutos se deformen. Es crucial mantener un riego activo durante las etapas de floración y fructificación, ya que en condiciones secas, las flores y los ovarios pueden caer. La raíz de la planta de pimiento es muy limitada en su capacidad para absorber agua, lo que hace que la planta sea muy dependiente de un suministro adecuado de agua.

Cuando el suelo es ligero y arenoso, el nivel óptimo de humedad debe estar en un 70% de la capacidad de retención de agua del campo; si el suelo es más pesado, entre un 80 y 90% (en condiciones de invernadero). En términos generales, la humedad debe mantenerse entre el 70 y el 80% de la capacidad de campo, con un mínimo al inicio de la fructificación y un máximo durante la floración.

Un exceso de riego también puede ser perjudicial, ya que obstaculiza el crecimiento al limitar el oxígeno disponible para la planta. Esto es especialmente crítico en las primeras 3-4 semanas después de la germinación de las plántulas.

Si se utilizan aguas con temperaturas inferiores a +15 grados, la absorción de agua y nutrientes por parte del suelo será ineficaz.

Un buen suelo para los pimientos dulces debe ser ligero, bien estructurado, nutritivo y rico en materia orgánica. En un invernadero, las plantas prosperan increíblemente bien en turba. El pH ideal del suelo se sitúa entre 6 y 6.6. Para las plántulas jóvenes, un pH ligeramente más ácido, digamos de 6.8, es aceptable. Sin embargo, un aumento significativo en la acidez puede ser nocivo, ya que los pimientos dulces son menos tolerantes que los tomates.

Si el suelo es demasiado ácido, es necesario aplicar correctores como harina de dolomita, ceniza de madera o un desacidificante como “Lime-Gumi”. En caso de que desees acidificar el suelo, se recomienda utilizar turba de esfagno. En suelos alcalinos, sería preferible evitar el cultivo de pimientos, aunque se podría intentar mejorar la acidez añadiendo sulfato amónico.

El suelo también requiere un balance adecuado de nutrientes, por lo que es conveniente enriquecerlo con estiércol bien descompuesto, al menos 5 kg por metro cuadrado.

Proveedores de sustrato populares

Para aquellos que prefieren no arriesgarse y desean adquirir un sustrato nutritivo ya preparado, existen opciones disponibles en el mercado. Esto resulta económico para el cultivo de plántulas, pero cambiar el suelo en un invernadero puede complicarse más.

A continuación, nombramos algunos de los proveedores más reconocidos de suelos para el cultivo de pimientos.

Estas marcas cuentan con alternativas menos conocidas. Dado que los anuncios y testimonios pueden ser limitados, es recomendable prestar atención a la composición. Si se asemeja a “Ecoflora”, hay una buena probabilidad de que sea adecuado.

Algunos de los proveedores destacados incluyen:

  • Compo: Conocido por su amplia gama de sustratos, incluyendo mezclas específicas para pimientos que favorecen un buen drenaje y aireación.
  • Substrato: Ofrecen productos elaborados con materia orgánica que ayudan a mejorar la retención de humedad y nutrientes.
  • Biobizz: Especialista en sustratos orgánicos que promueven un crecimiento saludable y sostenible.
  • Fertileader: Con sustratos equilibrados, ideales para el cultivo en invernaderos con condiciones controladas.

Es esencial leer las especificaciones y recomendaciones del fabricante para asegurar que el sustrato seleccionado cumpla con las necesidades de los pimientos, como el pH adecuado y la fertilidad del suelo.

Crea tu propio sustrato en casa

Para quienes desean tener control total sobre el proceso y prefieren hacer su propia mezcla, la preparación casera del sustrato puede ser muy satisfactoria.

Existen diferentes componentes que puedes utilizar para crear un sustrato ideal según las necesidades de tus plantas. Los ingredientes más comunes incluyen:

  • Tierra negra: Proporciona nutrientes esenciales y mejora la retención de humedad.
  • Turba: Ayuda a mantener la acidez y incrementa la aireación del sustrato.
  • Perlita o vermiculita: Mejora la aireación y el drenaje, evitando el encharcamiento de las raíces.
  • Compost: Aporta nutrientes naturales y mejora la estructura del suelo.
  • Corteza de pino triturada: Ideal para plantas que requieren un buen drenaje.

Para preparar tu sustrato, puedes mezclar los componentes en proporciones adecuadas. Una receta básica podría ser:

  • 40% de tierra negra
  • 30% de turba
  • 20% de perlita o vermiculita
  • 10% de compost

Recuerda que la mezcla también puede variar dependiendo del tipo de plantas que vayas a cultivar. Además, antes de usar tu sustrato, es recomendable desinfectar los ingredientes para evitar plagas y enfermedades. Esto se puede hacer calcinando la tierra o utilizando agua caliente.

Crear tu propio sustrato no solo es económico, sino que también te permite personalizarlo y adaptarlo a las necesidades específicas de tus plantas. ¡Anímate a experimentar y disfruta del proceso!

Preparación del suelo antes de la siembra


Seleccionar o preparar un suelo adecuado no es suficiente; es esencial asegurarse de que sea lo más seguro posible para las plantas.

La desinfección es el primer paso crítico en la preparación del suelo. La congelación es el método más suave, ya que las altas temperaturas pueden destruir propiedades útiles, mientras que las bajas temperaturas tienen un efecto diferente. Sin embargo, para eliminar microorganismos patógenos, la congelación sola puede ser insuficiente, siendo más común el uso de la calcinación del suelo.

El tratamiento del suelo se realiza exponiéndolo a altas temperaturas: una capa de aproximadamente cinco centímetros de tierra se coloca sobre una bandeja para hornear y se introduce en el horno. La temperatura debe ser cercana a los 80 grados centígrados; no excedas los 90 grados, ya que cada aumento puede disminuir la fertilidad del suelo.

El método de vapor también se puede utilizar para tratar el suelo. Un mes antes de sembrar las plántulas, se puede hervir en un baño de agua durante varias horas. Es fundamental sellar correctamente el recipiente durante este proceso.

Si decides optar por la congelación, deberías hacerlo en otoño, almacenando la mezcla en un recipiente adecuado al aire libre. Cubrir el recipiente para protegerlo de la lluvia. Un mes antes de utilizarlo, lleva la mezcla al interior para que se aclimate, después mézclala con otros componentes y luego vuelve a dejarla afuera para congelarla nuevamente.

Si esto parece demasiado complicado, puedes usar una solución de manganeso. Simplemente riega el suelo con una disolución (debe tener un color rosa pálido), y una vez seco, podrás plantar las semillas.

Para cultivo en abierto o invernadero

En otoño, el suelo destinado al cultivo de pimientos debe ser labrado y enriquecido con fertilizantes y materia orgánica. La aplicación de compost o estiércol, con una cantidad de 5.5 kg por metro cuadrado, resulta adecuada. Durante el invierno, la materia orgánica se descompondrá, calentando las camas y aumentando su fertilidad, lo que es ideal para los pimientos en el invernadero.

En primavera, antes de plantar las plántulas, el suelo debe ser removido nuevamente y fertilizado: se recomienda una mezcla con nutrientes de potasio y fósforo de unos 40 g por metro cuadrado. También se puede añadir fertilizante nitrogenado, siendo suficiente con 30 g por metro cuadrado. Antes de la siembra, es muy importante airear el suelo a una profundidad de 15 cm. Haz agujeros y vierte hasta 2 litros de agua en cada uno. Las plántulas de pimiento se colocarán con un cepellón de tierra, de manera que las hojas inferiores estén al nivel del sustrato.

Si el cultivo se realiza en invernadero, es recomendable calentar el ambiente. Si la temperatura es inferior a +15 grados, las plantas comenzarán a deteriorarse, ya que no podrán nutrirse adecuadamente. En cambio, a +25 grados, los pimientos prosperan óptimamente. Para cultivo al aire libre, es crucial elegir el lugar adecuado para plantar. Recuerda que los pimientos no toleran corrientes de aire y prefieren un ambiente cálido y luminoso.

Si sigues estas recomendaciones, al finalizar mayo, cuando el suelo esté adecuadamente calentado, podrás proceder a la siembra de los pimientos.

Nutrición y fertilización del suelo

Un suelo bien nutrido es fundamental para el cultivo de pimientos. Se recomienda realizar un análisis de suelo para determinar los niveles de nitrógeno, fósforo y potasio. Este análisis guiará la elección de fertilizantes adecuados para optimizar el crecimiento de las plantas.

Los pimientos prosperan en suelos con un pH entre 6.0 y 7.0. Si el pH es demasiado bajo, se puede utilizar cal para corregirlo. Por otro lado, si el pH es alto, se recomienda aplicar azufre para acidificar el suelo.

Incorporar materia orgánica, como compost o estiércol bien descompuesto, mejora la estructura del suelo y proporciona nutrientes adicionales. Distribuir aproximadamente 5-10 toneladas de compost por hectárea antes de la siembra es una buena práctica.

Durante el crecimiento de los pimientos, aplicar un fertilizante balancedo cada cuatro semanas es beneficioso. Una fórmula rica en fósforo estimula la floración y el desarrollo de frutos. Un fertilizante 10-10-10 o 5-10-10 es adecuado para esta etapa.

Asegúrate de regar adecuadamente. Un riego insuficiente puede llevar a un crecimiento deficiente y a frutos de mala calidad. Mantener una humedad constante en el suelo es clave, especialmente durante la formación de frutos.

La aplicación de fertilizantes foliares puede ser útil en caso de deficiencias específicas. Soluciones que contengan micronutrientes como hierro, magnesio y calcio pueden añadirse en momentos críticos del crecimiento.