15 mins read

Cómo cuidar la madreselva en primavera?

Consejos sobre el cuidado de la madreselva

La madreselva es un arbusto muy valorado en jardinería, conocido tanto por sus frutos, que pueden ser comestibles o no, como por su belleza ornamental. El mantenimiento de esta planta implica varias fases, siendo la etapa más crucial el cuidado que se realiza en primavera.

¿Cómo llevar a cabo la poda?

En los primeros días de primavera, es esencial podar la madreselva. Esta actividad representa la primera intervención después del invierno y debe realizarse antes de que comience el flujo de savia. Es importante que las temperaturas no caigan por debajo de -5 grados Celsius. Generalmente, se realiza esta poda en plantas que tengan tres años o más, aplicando una poda sanitaria en aquellas más jóvenes, que consiste en eliminar ramas secas y las que han sido dañadas por el frío.

Una vez alcanzados los tres años, es vital cuidar la parte superior de la planta. La madreselva crece vigorosamente en el exterior, lo que puede provocar un aspecto desordenado con sus ramas entrelazadas, lo que perjudica su productividad debido a la mala circulación del aire. Por lo tanto, ralearemos la planta, eliminando las ramas que no crezcan adecuadamente, los brotes más delgados y las partes secas.

Además, la madreselva en el jardín que ya tiene más de siete años puede beneficiarse de un rejuvenecimiento en primavera, lo cual ayuda a mejorar la producción de frutos. Es fundamental retirar las ramas que toquen el suelo o se encuentren muy cercanas a él, así como cualquier brote marchito o que presente escaso follaje. Después de esto, se podrá dar forma a la copa como se desee.

Para rejuvenecer la madreselva, se debe realizar en dos etapas. En el primer año, se cortan los brotes a una longitud de 0.3 a 0.4 metros. Al segundo año, se recomienda reducir a la mitad los brotes que se hayan desarrollado desde la poda inicial.

Otras consideraciones importantes:

Control de enfermedades y plagas

Las variedades de madreselva, tanto las comestibles como las ornamentales, son susceptibles a diversas plagas y enfermedades.

Primero, abordemos las enfermedades más comunes que pueden afectar a la planta.

La madreselva puede sufrir daños por heladas en los brotes una vez finalizado el invierno. Estas lesiones permiten la entrada de hongos, por lo que es aconsejable aplicar barniz para jardines en las grietas y luego rociar con líquido bordelés.

En primavera, las plagas más comunes que pueden atacar estos arbustos incluyen diversos insectos.

Para prevenir la aparición de enfermedades y plagas, es imperativo cuidar adecuadamente de los arbustos durante la primavera: realizar la poda, fertilizar y limpiar el suelo de malas hierbas. Antes de que empiece el movimiento de la savia, se puede regar las plantas con agua hirviendo (la temperatura óptima es de 80-85 grados). Este procedimiento debe hacerse con mucha precaución, vertiendo el agua caliente desde arriba sobre cada rama.

También es beneficioso tratar la planta con sulfato de hierro y cobre, así como con líquido bordelés. Existen otros productos químicos adecuados para pulverizar, pero deben aplicarse antes de que inicie la floración.

Además, es importante monitorear regularmente las plantas en busca de signos de infestaciones o enfermedades. Las hojas amarillentas, la caída prematura de hojas o la presencia de manchas en las hojas suelen ser indicadores de problemas.

Algunas plagas comunes incluyen pulgones, cochinillas y ácaros. Para un control eficaz, en caso de detectar estas plagas, se pueden utilizar insecticidas naturales como el jabón potásico o el aceite de neem, que son menos dañinos para el medio ambiente.

Finalmente, mantener una buena circulación de aire alrededor de las plantas y no regar en exceso también contribuirá a la salud general de la madreselva, ayudando a prevenir enfermedades fúngicas.


¿Cómo y cuándo fertilizar?

La fertilización en primavera es esencial para el crecimiento saludable de la madreselva, ya que permite el desarrollo de una masa verde robusta y mejora la resistencia de la planta.

Por esta razón, se sugiere mejorar la calidad del suelo cada tres años. Esto se puede lograr esparciendo estiércol fresco, aplicando alrededor de 5 kilogramos por planta.

En el mes de abril, se pueden utilizar ciertas mezclas para regar las plantas al aire libre.

Las fórmulas orgánicas se pueden aplicar anualmente, pero deben ser la única opción de alimentación para evitar una sobresaturación que se manifestará en el amarillamiento de las hojas.

Cada dos años, la materia orgánica puede ser reemplazada por fertilizantes minerales. Una forma sencilla de hacerlo es utilizando un producto combinado con proporciones ya establecidas. Sin embargo, también es posible introducir los nutrientes por separado en algunos casos.

A lo largo de los tres primeros años después de plantar, es fundamental observar de cerca los arbustos en la primavera. Si el follaje es insuficiente o el arbusto presenta un mal crecimiento, la aplicación foliar de urea resulta ser una excelente solución. La urea puede retrasar ligeramente la floración, lo cual minimiza el riesgo de que las flores se vean afectadas por una posible helada. Además, la fertilización favorece el crecimiento de la masa verde y refuerza la salud general de la planta.

La pulverización con urea debe hacerse en días nublados o por la tarde si el día está soleado. Para la preparación de la mezcla, se necesita un litro de agua y 5 gramos de urea.

Es importante también realizar un análisis de suelo cada ciertos años para conocer las necesidades específicas de nutrientes de las plantas. Esto ayudará a ajustar la fertilización de manera más efectiva, evitando tanto la deficiencia como el exceso de nutrientes que pueden perjudicar a la madreselva.

Finalmente, asegúrate de regar adecuadamente después de aplicar fertilizantes, ya que esto ayuda a que los nutrientes se disuelvan y sean absorbidos por las raíces de manera más eficiente, promoviendo un crecimiento saludable y vibrante.

Sugerencias finales

La madreselva es un arbusto bastante resistente a las heladas, lo que le permite prosperar en toda la zona media y en regiones más frías, incluyendo la zona de Moscú. Su cuidado no es particularmente complicado, pero seguir algunas recomendaciones de jardineros con experiencia puede ser beneficioso para quienes son nuevos en el tema.

Consejos para la elección del lugar de plantación

Selecciona un lugar con buena exposición al sol, ya que la madreselva crece mejor en áreas donde recibe al menos seis horas de luz solar directa al día. Un rincón cálido del jardín será ideal.

Asegúrate de que el suelo tenga un buen drenaje. La madreselva no prospera en suelos encharcados. Si tu terreno es pesado, considera mezclarlo con arena o materia orgánica para mejorar su estructura.

Escoge un espacio donde pueda trepar, como una cerca o un enrejado. Las madreselvas son trepadoras naturales y se benefician del soporte para extenderse y crecer de manera saludable.

Evita áreas con corrientes de aire frío. Un lugar resguardado ayudará a que la planta se mantenga cálida, especialmente en las noches frescas de primavera.

Es recomendable que el lugar esté alejado de plantas invasoras. Estas pueden competir por nutrientes y agua, limitando el crecimiento de tu madreselva.

Ten en cuenta la proximidad a fuentes de agua, ya que esto facilitará el riego. Sin embargo, evita plantar demasiado cerca, ya que el exceso de humedad puede ser perjudicial.

Requerimientos de riego en primavera

Riega la madreselva una o dos veces por semana durante la primavera, asegurándote de que el suelo permanezca húmedo pero no encharcado. Este periodo es crítico, ya que la planta inicia su crecimiento activo y necesita suficiente agua para desarrollar nuevas hojas y flores.

Observa las condiciones climáticas; en días calurosos o secos, aumenta la frecuencia del riego, ya que la evaporación es mayor. Usa la técnica de riego por goteo, que permite una hidratación más uniforme y reduce el desperdicio de agua. Si el suelo drena bien, evita que el agua se acumule alrededor de las raíces, ya que esto puede causar pudrición.

Prueba la textura del suelo con tus dedos. Si la parte superior está seca a una profundidad de 2 a 3 centímetros, es momento de regar. Al aplicar agua, busca que penetre bien en el área de las raíces, lo que ayudará a que la madreselva establezca un sistema radicular sólido.

Además, considera el uso de mantillo alrededor de la base de la planta. Esto retiene la humedad del suelo y regula la temperatura. Revisa las plantas regularmente y ajusta el riego según sus necesidades específicas a medida que la temperatura y la luz solar cambien a lo largo de la primavera.

Variedades de madreselva y sus características

Conocer las variedades de madreselva te permitirá seleccionar la más adecuada para tu jardín. Aquí te presento algunas de las más populares:

  • Madreselva japonesa (Lonicera japonica): Esta variedad es conocida por su crecimiento rápido y sus flores blancas y amarillas. Prefiere un suelo bien drenado y crece mejor en zonas soleadas. Su fragancia intensa atrae polinizadores como abejas y mariposas.
  • Madreselva común (Lonicera periclymenum): Ideal para cubrir pérgolas y cercas, cuenta con flores tubulares que varían entre el amarillo y el rojo. Es resistente a diferentes condiciones climáticas y se adapta bien a suelos ligeros y húmedos.
  • Madreselva de jardín (Lonicera sempervirens): Destaca por sus flores de colores brillantes, que pueden ser rojas, rosas o amarillas. Esta variedad es menos invasiva y es perfecta para enrejados y muros. Requiere un riego moderado y prefiere el sol parcial.
  • Madreselva de hoja perenne (Lonicera pileata): Ideal para crear setos, tiene un crecimiento compacto y hojas brillantes. Soporta muy bien la sombra y es resistente a la sequía, lo que la convierte en una opción práctica para zonas húmedas y frías.
  • Madreselva de cuerno (Lonicera caerulea): Esta variedad produce frutos comestibles de sabor dulce. Prefiere suelos ricos en nutrientes y ofrece una buena resistencia a enfermedades. Es ideal para jardines de frutas y arbustos decorativos.

Selecciona la variedad que mejor se adapte a tu espacio y condiciones climáticas. Con un cuidado adecuado, las madreselvas florecerán en primavera, ofreciendo belleza y fragancia a tu entorno.

Cómo propagar la madreselva

Utiliza esquejes para propagar la madreselva. Corta ramas de aproximadamente 15-20 centímetros de longitud a principios de primavera. Asegúrate de que cada esqueje tenga al menos un par de hojas.

Coloca los esquejes en un recipiente con una mezcla de tierra y perlita o arena para mejorar el drenaje. Mantén la tierra ligeramente húmeda, evitando el exceso de agua. Un ambiente cálido y con luz indirecta favorece el enraizamiento.

Después de 4 a 6 semanas, verifica si han desarrollado raíces tirando suavemente del esqueje. Cuando el enraizamiento sea exitoso, trasplanta las nuevas plantas a su ubicación final.

La siembra de semillas es otra opción. Siembra las semillas en otoño o primavera, enterrándolas a una profundidad de 1 cm en sustrato húmedo. Mantén el recipiente en un lugar cálido, regando regularmente hasta que las plántulas emerjan.

Poda adecuadamente para estimular el crecimiento de nuevas ramas. Esto también ayudará a que la planta se mantenga saludable y fuerte. Con estos métodos, disfrutarás de una madreselva vibrante en tu jardín.

Mantenimiento general a lo largo del año

Riega la madreselva de manera regular, asegurando que el suelo esté húmedo pero no encharcado. Esto ayudará a desarrollar raíces saludables. Utiliza agua a temperatura ambiente para evitar un choque térmico en las plantas.

Aplica un fertilizante balanceado en primavera, justo antes de que empiece su periodo de floración. Escoge uno rico en fósforo para promover las flores y un buen crecimiento. Sigue las indicaciones del fabricante sobre las cantidades y la frecuencia.

Realiza una poda ligera después de la floración, eliminando ramas muertas o dañadas. Esta práctica estimula el crecimiento de nuevos brotes y mejora la circulación de aire, reduciendo el riesgo de enfermedades. Evita podar más del 30% de la planta en un solo momento.

Mantén un control activo de plagas como pulgones o cochinillas. Usa jabones insecticidas o soluciones naturales como el agua con jabón para combatirlas. Inspecciona las hojas regularmente para detectar cualquier signo de infestación temprana.

Plantéala en un lugar adecuado, asegurándote de que reciba suficiente luz solar. Aunque se adapta a diversas condiciones, la madreselva florece mejor con al menos seis horas de sol directo al día. Asegúrate de que el suelo drene bien para prevenir problemas de raíces.

Cubre la base de la planta con mantillo durante la temporada de calor para ayudar a retener la humedad y controlar las malas hierbas. Este método también regula la temperatura del suelo, beneficiando a la planta durante periodos de calor intenso.

En invierno, protege la madreselva de heladas severas. Puedes envolverla con una tela o usar una cubierta especial para plantas. Asegúrate de que haya suficiente ventilación para evitar la acumulación de humedad, lo que puede causar moho.