
¿Hay diferencias entre remolacha y borraja??

La remolacha es una de las hortalizas de raíz más conocidas en nuestra gastronomía. Aunque su apariencia y sabor son conocidos por casi todos, la denominación de esta planta a veces genera confusión. Se dice que también puede llamarse burak o buryak. En este artículo, analizaremos la acotación correcta y el significado de estos términos.

¿Son diferentes?
La cuestión se debate principalmente en torno a si estos términos se refieren a la misma especie o si aluden a cultivos de raíces distintas.
En el diccionario de Ozhegov, la remolacha se define como una hortaliza de raíz dulce y comestible. Se clasifican variedades de mesa y forrajeras. Una descripción similar también puede encontrarse en el diccionario de Dahl y el Gran Diccionario Enciclopédico.

La remolacha fue resultado de un experimento fallido de criadores en 1774, quienes intentaban cultivar una planta diferente. Al final, lograron obtener la remolacha que conocemos hoy, la cual contiene un 20% de azúcar en su composición. Este hecho la convirtió en una alternativa viable a la caña de azúcar para la producción de este edulcorante.

En el diccionario de Ozhegov, el término “buryak” también se define como lo mismo que “remolacha”.

Esta palabra es de uso dialectal, lo que significa que se usa únicamente en ciertas regiones. El término buryak se emplea en el sur de Rusia, así como en Ucrania y Bielorrusia. Esto implica que burak se refiere a lo mismo que la remolacha, pero desde la perspectiva del sur.

Es curioso que en las regiones del sur el uso de esta hortaliza se desarrollara antes. Se dice que los cosacos zaporozhianos fueron los “descubridores” de esta planta, ya que la encontraron mientras buscaban comida en los jardines y campos de Viena durante un sitio. El tono marrón de sus frutos es la razón por la cual se les dio el nombre de “remolacha”.

Este tubérculo se volvió bastante popular y se integró en numerosas recetas locales, incluyendo sopas. Era común preparar una sopa espesa con verduras, col y manteca de cerdo frita, que con el tiempo fue enriquecida con buryak. El nombre hacía alusión a la composición y sonaba como “escudos marrones”. Con el tiempo, este plato evolucionó hasta convertirse en el conocido “borscht”.
De manera evidente, el término “borak” se utilizó mucho antes que “remolacha”. Es comprensible que tanto el nombre como el propio tubérculo se hayan difundido rápidamente por el país.

A pesar de esto, el cultivo de semillas de remolacha en el siglo XVIII hizo que la designación “burak” comenzara a caer en desuso en el habla. Esto se produjo en gran parte del territorio de lo que hoy es Rusia; sin embargo, en el sur se mantuvo el término “buryak”.

Es interesante preguntarse por qué este dialecto ha persistido en el sur. Para entenderlo, debemos recurrir a la ciencia: la preservación de dialectos suele darse en contextos donde no existe una lengua literaria dominante (como medios de comunicación o instituciones estatales) y se mantiene la identidad cultural de los habitantes de la región. En resumen, el término “Buryak” ha sobrevivido gracias a la dedicación de las comunidades rurales del sur, a su respeto por las tradiciones y el folklore.
Desde una perspectiva filológica, es evidente que ambos nombres hacen referencia a la misma planta. Por lo tanto, ¿qué podemos decir acerca de la apariencia y el sabor de la remolacha y el burak? Será lógico afirmar que, en aspecto, sabor y composición, no existen diferencias, pues se trata de la misma especie, que recibe distintos nombres según la región.

Es un mito común pensar que la remolacha forrajera es únicamente burak, mientras que la remolacha de mesa se denomina correctamente remolacha. No obstante, esto es incorrecto; tanto la remolacha como el burak son en esencia lo mismo, pudiendo existir ambas categorías. Existe también una variedad llamada acelga, que se caracteriza por no tener rizomas comestibles, es decir, la raíz no es la parte que se consume, sino que se aprovecha el tallo.
Curiosamente, la acelga no se conoce como “butternut”, probablemente porque esta planta no evoca asociaciones con la remolacha común y se asemeja más a una especie de ensalada.
Otro mito sostiene que el burak es una variante específica de la remolacha, pero este tampoco está fundamentado. Es probable que la confusión provenga de una variedad particular conocida como “Borscht”. Se considera la mejor opción para preparar la famosa sopa, y la asociación de términos como “bouriac” con el nombre de la variedad contribuyó a la creación de este mito. Es importante entender que este no es un nombre exclusivo de una variedad, sino que se aplica a todas las variedades de tubérculos que se cultivan en el sur.

Resulta interesante que el nombre “burak” originalmente se refería al color del fruto. Sin embargo, hoy en día existen variedades con tubérculos de colores blancos e incluso negros, que corresponden a la remolacha de un intenso tono burdeos. Pero, curiosamente, también se les denomina burak o buryak. La remolacha blanca, aunque tiene una apariencia menos convencional, no ha logrado acaparar la preferencia general, aunque su sabor y composición son equivalentes a la variedad “clásica”.

¿Cuál es la forma adecuada de pronunciarlo?
Ambos términos son válidos, pero el nombre “remolacha” se considera el término literario. Este es el que hallarás en documentos, etiquetas y obras literarias. Es preferible utilizar el lenguaje formal, que señala la remolacha.

Buryak o burak es un término dialectal que puede aparecer en literatura (nacional o para conseguir ciertos matices estéticos) o en el habla cotidiana de las comunidades del sur del país. Este es cómo se clasifica en los diccionarios: como de uso dialectal. De hecho, a menudo el diccionario menciona “burak” como la forma más común, notando entre paréntesis que “buryak” es su variante. Sin embargo, en términos de pronunciación de los dialectos, los lingüistas aún no logran ponerse de acuerdo.
Hay quienes sostienen que “buryak” proviene del territorio ucraniano, relacionado con el “burak” ruso y bielorruso. Otros investigadores opinan que la diferencia radica en un acento: en algunas regiones, el dialecto suena más suave, lo que origina el “buryak”.

A pesar de los argumentos en ambas direcciones, hay que señalar que, en la actualidad, no existe un consenso definitivo sobre las diferencias de escritura.


