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Cómo salvar una rosa casera en una maceta, si se marchitó?

Cultivando Rosas Secas   TikTok

El marchitamiento de las rosas cultivadas en casa es un inconveniente habitual, especialmente si se descuidan las normas de su cuidado y cultivo. Dependiendo de la gravedad de la situación, se pueden aplicar tratamientos utilizando soluciones caseras o productos comerciales.

Para rescatar una rosa marchita, primero es fundamental identificar la causa del problema. Algunas de las causas más comunes incluyen:

  • Falta de agua: Asegúrate de que la planta esté recibiendo suficiente agua. Humedece el sustrato, pero evita el encharcamiento, ya que esto podría causar pudrición de las raíces.
  • Exceso de sol: Las rosas necesitan luz solar, pero un exceso puede causar quemaduras. Coloca la maceta en un lugar donde reciba luz indirecta durante las horas más calurosas.
  • Deficiencia de nutrientes: Si el sustrato ha perdido nutrientes, considera fertilizar la planta con un abono equilibrado, preferentemente específico para rosas.
  • Plagas y enfermedades: Inspecciona las hojas y tallos en busca de señales de plagas como pulgones o enfermedades como el oidio. Si detectas problemas, trata la planta con insecticidas o fungicidas adecuados.

Además, es recomendable podar las partes marchitas de la planta, ya que esto puede ayudar a estimular el crecimiento de nuevas hojas y flores. Recuerda hacerlo con herramientas limpias y afiladas para evitar dañar la planta. Por último, asegúrate de proporcionar un ambiente adecuado, con buena circulación de aire y temperaturas moderadas, para que tu rosa pueda recuperarse.

Errores comunes en el cuidado

Si una rosa recién adquirida en maceta comienza a marchitarse, podría ser el resultado de una serie de pasos incorrectos tras su compra. Es habitual que las plantas en tiendas estén alimentadas con nutrientes y fertilizantes especiales, y al ser llevadas a un ambiente normal, a menudo se ven afectadas, perdiendo hojas y capullos sin abrir. Para evitar este problema, siga estos pasos: retire el plástico envolvente y elimine todas las hojas y tallos secos con tijeras afiladas. También se deben cortar las flores y capullos para tratar la rosa con insecticidas y fungicidas. Al trasplantarla en una nueva maceta, asegúrese de colocar una capa de drenaje de aproximadamente 1 centímetro en el fondo.

Sobre esta capa, vierta una mezcla de sustrato que contenga compost, arena de río, humus y tierra de coníferas. Coloque la rosa en su nuevo recipiente, riegue con agua caliente y aplique un poco de “Epin”. La maceta debe situarse en un lugar bien iluminado y cálido, protegido de corrientes de aire. Con el tiempo, la planta debería adaptarse y dejar de perder hojas.

Si la rosa se encuentra marchita debido a un exceso de calor en la habitación, puede ser suficiente con ajustar el ambiente alrededor de la planta. Esto se logra colocando la maceta sobre una bandeja con arcilla expandida húmeda o alejándola de las fuentes de calor. Si el sustrato está demasiado seco, también se puede rociar la planta con un spray tras el riego. Durante el verano, es recomendable trasladar la planta a una ventana orientada al oeste o al este, donde no reciba luz solar directa. Todas las noches, se pueden rociar las hojas con agua a temperatura ambiente, incluso varias veces al día. Una vez por semana, es útil darles un baño caliente, protegiendo el suelo con una bolsa de plástico.

Si la rosa está marchita por exceso de riego, es aconsejable suspender temporalmente el riego, limitándose a la pulverización. Si nota signos de acidificación del sustrato, debe trasplantar la planta a un medio especializado y fertilizar con un abono integral, como “Greenwald” o “Bona Forte”. Si el sistema radicular presenta daños que impiden la absorción de nutrientes, es necesaria una intervención rápida. Se recomienda utilizar productos como “Kornevin” o “Heteroauxina”. Retire la planta del recipiente y limpia las raíces de la tierra, luego sumerja los brotes durante 6-8 horas en una solución fresca. Después de este tratamiento, trasplante la rosa a una nueva maceta con sustrato ligero.

Revitalizar una rosa que sufre por falta de nutrientes es bastante sencillo: solo necesita comenzar a proporcionar los elementos esenciales. La ausencia de nitrógeno provoca que las hojas más bajas se amarilleen y caigan. Síntomas similares pueden observarse por un déficit de magnesio, hierro o manganeso.

Las puntas de las hojas secas pueden ser indicativas de que la planta está expuesta a rayos de sol directos o que la iluminación es excesiva. Sin embargo, la carencia de luz también puede resultar en un amarillamiento y palidez de las hojas.

Si notice que la planta se ha helado y ha empezado a secarse, es crucial cortar de inmediato las partes dañadas, incluidas flores y brotes, y transferirla a un recipiente más grande con tierra nutritiva. Las causas de deshidratación en una rosa de interior suelen ser un riego inadecuado, sea porque se riega demasiado o se emplea agua fría, o debido a un cambio brusco en su entorno, un sustrato excesivamente seco o un recipiente inadecuado. También puede ser el resultado de ser expuesta al aire frío, una alta densidad del suelo que impide la circulación de oxígeno hacia las raíces, o colocarla bajo demasiada nebulización. Es común ver una pérdida significativa de hojas al prepararse para el período de hibernación.

Para identificar la causa exacta del problema, es necesario examinar la planta con detenimiento, prestando especial atención a los brotes y la parte inferior de las hojas en busca de cualquier crecimiento anómalo. Después, verifique si el recipiente ha quedado pequeño para el sistema radicular y si hay brotes que sobresalen de los orificios de drenaje. Mediante un medidor especial se puede comprobar el nivel de humedad del sustrato y la sequedad entre riegos. También es fundamental revisar el régimen de fertilización y la calidad del agua utilizada. Por último, es importante verificar el nivel de humedad ambiental.

Las medidas de limpieza generales incluyen eliminar depósitos blancos de la superficie del sustrato y reemplazar la tierra vieja con sustrato fresco. Seguidamente, se deben limpiar las hojas del polvo y enjuagarlas bajo la ducha. También se puede aumentar la humedad del aire colocando un recipiente con agua o usando un humidificador cerca de la planta.

Enfermedades y su cura

Para salvar una rosa de interior del marchitamiento, es fundamental diagnosticar y determinar la enfermedad a tiempo. Una de las causas más frecuentes de la muerte de las plantas es la enfermedad conocida como mancha negra. Este hongo oscuro se desarrolla en condiciones de alta humedad y temperatura, y puede transmitirse desde el suelo o a través de otras plantas en el hogar. La enfermedad se manifiesta con manchas oscuras en las hojas, las cuales posteriormente amarillean y caen, lo que lleva a un estancamiento en el crecimiento de la rosa ornamental. Para revitalizar la planta, se deben eliminar todas las partes afectadas y tratarla con una solución diluida de sulfato de cobre o de manganeso.

El síntoma más evidente del oídio consiste en una película blanquecina que cubre toda la planta. Esta enfermedad se presenta por un exceso de fertilizantes minerales, mala ventilación o cambios bruscos de temperatura. Las hojas se encuentran cubiertas de manchas blancas pulverulentas, que luego resultan en amarillamiento y caída del follaje. Para rescatar rápidamente la rosa, será necesario aplicar “Fundazol”, “Topaz” u otros fungicidas. En el caso de presentarse clorosis, las hojas de la rosa se tornan amarillas. Estas deben eliminarse rápidamente y luego tratar el arbusto con “Ferovit”. También puede ser beneficioso aplicar al sustrato una solución de limón compuesta por 3 gotas de su jugo mezcladas con 100 mililitros de agua.

El marchitamiento de la rosa también puede deberse a procesos de descomposición en el suelo. Esto puede ser ocasionado no solo por un exceso de humedad, sino también por una densidad inadecuada en el sustrato, lo que impide que se seque adecuadamente. Para el tratamiento, es esencial deshacerse de la tierra contaminada, recortar las raíces dañadas y lavar los brotes en una solución de permanganato de potasio. Después, mantenga la rosa en una solución fungicida durante aproximadamente media hora y trasplántela a tierra fresca.


Es aconsejable tratar las rosas en maceta en el exterior o en un área bien ventilada. Luego de la fumigación, se debe permitir que la planta se airee antes de volver a colocarla en su lugar habitual.

Plagas y estrategias de control

Las plagas de insectos son una causa frecuente del marchitamiento de las hojas, ramas e incluso capullos en las rosas de interior. Una de las amenazas más comunes para las plantas es la araña roja, que se identifica fácilmente por las telarañas en las hojas y brotes, además de su apariencia moteada. También se puede distinguir esta plaga examinando el envés de las hojas: el ácaro parece un pequeño punto móvil, de apenas 1 milímetro de tamaño. Este insecto se alimenta de la savia de las partes tiernas de la rosa, provocando que primero amarilleen y eventualmente se sequen y caigan. La causa habitual de la aparición de ácaros es un sustrato demasiado seco, lo cual es especialmente evidente con el inicio de la temporada de calefacción a finales de otoño y principios de invierno.

Las plagas tienen una capacidad de reproducción asombrosamente rápida y pueden arruinar un arbusto en un tiempo limitado. En el caso de detectar arañas rojas, se aconseja lavar el rosal en la ducha. Si la infestación no es severa, se pueden usar remedios caseros como infusiones de tabaco o ajo, así como mostaza en polvo y cenizas de madera. Otra opción eficaz es aplicar una generosa cantidad de espuma de jabón durante unos treinta minutos. Si la situación es más grave, será necesario utilizar insecticidas específicos, como el «Fitoverm». Además, es fundamental poner en cuarentena el rosal afectado hasta que se realice el tratamiento. A largo plazo, será esencial vigilar el nivel de humedad.

El marchitamiento de las rosas cultivadas en casa puede deberse también a la presencia de trips. La actividad de estos pequeños insectos, que poseen un cuerpo alargado de cerca de 2 milímetros, ocasiona que las hojas se tornen amarillas y se deformen. También son problemáticos los pulgones, que no solo afectan las hojas, sino que también pueden dañar los capullos de las rosas. Para combatir la infestación, es recomendable lavar el arbusto con agua tibia y eliminar manualmente los insectos. Además, aplicar una infusión con cáscaras de naranja sobre las hojas y dejar actuar durante 48 horas puede ser beneficioso.

En caso de que la infestación sea severa, se pueden usar tratamientos con productos como «Akarin», «Vermitek» o «Neoron». Dependiendo de la gravedad de la infestación, pueden ser necesarios hasta tres tratamientos, manteniendo un intervalo de 5 a 10 días entre cada aplicación.

Prevención

Para evitar que la planta que se cultiva en casa experimente este tipo de problemas nuevamente, es crucial brindarle el cuidado que merece. Es fundamental ventilar la habitación periódicamente y supervisar los niveles de humedad. Además, se deben podar las ramas con regularidad, ya que el exceso de follaje puede favorecer la aparición de enfermedades y plagas. Los rosales disfrutan de un ambiente húmedo, pero es importante no sobrealimentarlos con agua. Si tras el riego el agua se escapa al desagüe, es recomendable retirar el exceso de inmediato. La frecuencia de los riegos deberá ajustarse según el estado del sustrato. Para el riego, se debe usar agua a temperatura ambiente, que se conserve en un lugar oscuro. Durante el verano, también es beneficioso rociar la planta adicionalmente.

En cuanto a la alimentación, la planta en maceta puede recibir tanto abonos orgánicos como minerales. Se sugiere comenzar a aplicarlos desde marzo, una vez por semana o cada diez días. No se debe abusar de los fertilizantes, ya que un exceso en los nutrientes puede causar el marchitamiento de las hojas. Los rosales en casa no necesitan ser trasplantados con frecuencia, pero si el sustrato ha cambiado significativamente o el sistema radicular ha sobrepasado el espacio de la maceta, el trasplante se vuelve necesario.

Al llevar a cabo el trasplante, es esencial conservar el terrón de tierra y seguir el método adecuado para hacerlo.