Todo sobre el clavel perenne de bajo crecimiento

Los claveles de baja estatura han demostrado ser ideales para el diseño de bordes, embellecimiento de jardines, así como para formar laderas alpinas y otros elementos decorativos. Estas pequeñas flores pueden encontrarse en macetas en interiores o en jarrones y recipientes al aire libre.
El clavel perenne de talla baja, conocido científicamente como Dianthus deltoides, es una planta perenne que se adapta muy bien a diferentes tipos de suelos, siempre que tengan buen drenaje. Los claveles ofrecen una paleta de colores vibrantes que incluyen rojo, rosa, blanco y púrpura, lo que los convierte en una excelente opción para añadir color durante la primavera y el verano.
Es importante mantener un riego moderado, ya que estos claveles prefieren un ambiente ligeramente seco. Además, la exposición al sol directo es crucial para su crecimiento saludable; se recomienda que reciban al menos seis horas de luz solar al día. Para promover una floración continua, se deben eliminar las flores marchitas regularmente.
Los claveles son también resistentes a las plagas, lo que los convierte en una opción ideal para jardineros novatos. Sin embargo, en caso de infestaciones, se pueden usar insecticidas naturales como el jabón insecticida o aceite de neem. Con el cuidado adecuado, estas plantas pueden florecer durante varios años, proporcionando belleza y alegría a cualquier espacio verde.
Características y apariencia
Se considera de bajo crecimiento a las variedades de clavel que normalmente no superan los 30 o 35 cm de altura. En términos generales, la altura de una planta adulta oscila entre 15 y 25 cm. Estos claveles pueden presentar un tallo delgado y rastrero o un tallo más robusto y arbustivo, aunque en la mayoría de los casos, sus raíces son superficiales o poco profundas.

Generalmente, los jardineros prefieren cultivar claveles de baja estatura. Todos tienen sus propias razones, pero existen algunas más destacadas. Además de su facilidad de cuidado, los claveles de bajo crecimiento son ideales para jardines pequeños o espacios reducidos. Su forma compacta permite una mejor disposición en macetas, lo que los hace perfectos para arreglos florales en interiores.
Estos claveles también son altamente valorados por su resistencia a las enfermedades, lo que les permite florecer durante largas temporadas. Con una variedad de colores vibrantes y aromas agradables, los claveles son una opción popular para adornar jardines, balcones y patios. Asimismo, su floración puede variar según la época del año y las condiciones climáticas, brindando siempre un toque fresco y colorido al entorno.
Variedades y especies comunes
El número de variedades de claveles de talla baja es tan amplio que puede resultar confuso. Para aquellos que se inician en la floricultura, algunas de las variedades más reconocidas son dignas de mención.

Al seleccionar un tipo de clavel, es importante considerar su ciclo de vida. En el caso de las flores anuales, esto es bastante claro, pero las perennes suelen incluir variedades bienales, que se reproducen únicamente mediante autosiembra.
Plantación
No se requieren habilidades especiales para plantar claveles en exteriores. Se necesita más dedicación para cultivar plántulas o esquejes. Trabajar con material de siembra ya preparado es mucho más sencillo.
Dependiendo del clima de la región, la siembra en el jardín puede comenzar cuando la capa superficial del suelo se calienta, entre finales de abril y mayo. Para proteger las plántulas de las heladas tardías, es recomendable endurecerlas colocándolas en un balcón o porche antes de su plantación.
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Cuidados
Los claveles son relativamente tolerantes a la sequía, sin embargo, requieren riego frecuente, especialmente durante la formación de los capullos y la floración. Por lo tanto, es aconsejable regarlos al menos una vez a la semana, y cada vez que sea posible, dos veces en períodos de calor. Después de la floración, el riego puede disminuir. Para favorecer el crecimiento y la floración, los claveles se benefician de la aplicación de fertilizantes. Tras la siembra, se recomienda adicionar nitrato cálcico y fertilizantes con fósforo y nitrógeno (como ammophoska o azophoska). Una vez que los claveles comienzan a desarrollar brotes, es mejor emplear fertilizantes complejos: tanto orgánicos como minerales.
Al igual que con otras flores de jardín, es necesario desmalezar alrededor de los claveles y eliminar las malas hierbas. Para evitar que la tierra se seque rápidamente, se puede cubrir con arena una vez que ha sido aireada o regada. Para lograr que el arbusto se ramifique y adquiera un aspecto frondoso, es aconsejable hacer al menos dos pinzamientos. Esto se puede realizar incluso antes de sembrar en el campo abierto. Tras el invierno, es esencial limpiar adecuadamente los claveles de hojas y ramas muertas.
La poda principal se lleva a cabo en otoño, cuando se eliminan no solo los tallos marchitos, sino también para rejuvenecer los arbustos.
Métodos de propagación
La manera más habitual de cultivar claveles es a través de semillas. Aunque también pueden crecer por autosiembra, cultivar plántulas intencionadamente resulta más efectivo y no requiere grandes gastos. Las semillas se pueden comprar o recolectar personalmente. Esto se realiza cuando las cápsulas comienzan a amarillear. Se pueden cortar junto con el tallo y conservar hasta que las semillas comiencen a abrirse.
Las semillas maduras deben seleccionarse, secarse y guardarse en sobres de papel hasta marzo. Posteriormente, pueden ser sembradas en una mezcla de tierra, turba y arena preparada. Siéntalas con suficiente espacio en surcos poco profundos, ligeramente cubiertos de tierra.

A continuación, es necesario humedecer, cubrir con plástico y colocar en un lugar cálido. Tras aproximadamente una semana y media, emergen las plántulas, que deben ser ubicadas en un alféizar soleado o en un espacio adecuado. Una vez que tengan un par de hojas, es posible transplantarlas a tazas o casetes.
Dado que durante la reproducción por semillas las generaciones posteriores pueden perder algunas características de la variedad, muchos jardineros también utilizan un método vegetativo: los esquejes. Este método es especialmente adecuado para los híbridos que no producen semillas.

Mediante esquejes, se puede producir un clavel que sea una copia exacta del arbusto madre.
Este proceso resulta bastante sencillo y no exige mucho esfuerzo ni costo.
No solo los esquejes tomados del jardín pueden enraizar, sino que también se pueden utilizar flores de un ramo en cualquier época del año. La formación del sistema radicular puede ser observada a través de las paredes transparentes del recipiente o por el crecimiento de las hojas. Los claveles bien arraigados pueden ser utilizados para trasplante en macetas o al aire libre.
Para maximizar el éxito en la propagación de claveles, es recomendable seguir algunas prácticas adicionales:
- Control del ambiente: Mantener una temperatura adecuada (entre 20-25°C) y alta humedad incrementará la tasa de enraizamiento de los esquejes.
- Uso de hormona de enraizamiento: Aplicar hormona de enraizamiento en los esquejes puede mejorar significativamente la formación de raíces.
- Elección del momento adecuado: Los esquejes de claveles se deben tomar durante la primavera o el inicio del verano, cuando las plantas están activamente creciendo.
Con estos consejos, podrás cultivar claveles saludables y hermosos, asegurando una excelente floración y variedad en tu jardín.
Enfermedades y plagas posibles
Los claveles de baja estatura, aunque considerados resistentes, requieren de revisiones periódicas. Es recomendable actuar de inmediato si se detecta alguno de los problemas mencionados a continuación.

Estos claveles pueden ser blanco de plagas. Insectos como las orugas que dañan la vegetación pueden ser recolectadas manualmente y se puede aplicar un insecticida. La presencia de ácaros se manifiesta en hojas marchitas, hilos de telaraña en el reverso de las hojas y manchas en la parte superior de las mismas. El minador de hojas es visible gracias a los caminos que dejan sus larvas. Para controlar estos insectos se puede usar “Carbophos” o el bioinsecticida “Pyrethrum”.

Las larvas de la mosca de la primavera afectan los tallos, mientras que los trips del clavel atacan los capullos, las hojas y las puntas de los brotes. Productos como Actara y otros similares ayudarán a lidiar con estas plagas. Sin embargo, es más complicado combatir con los nematodos que atacan las raíces; lo más recomendable es retirar las plantas de claveles y preparar un nuevo sitio para futuras siembras.
