Ciruela Sinilga
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Ciruela Sinilga

La ciruela Sinilga representa una especie de frutal caracterizada por su temprana maduración y notable productividad. Esta variedad destaca por su gran adaptabilidad a las sequías y las heladas, lo que la convierte en una opción viable para ser cultivada en las duras condiciones climáticas que se encuentran en los Urales y Siberia, siempre que se le brinde protección adecuada durante los meses invernales.

Vivero de Plantas de los Urales - Plántulas ..

Orígenes de la variedad

Esta variedad fue desarrollada por los expertos del NIISS que honran el nombre de M.V. Gubkin, incluyendo a M. A. Lisavenko. En el pasado, las cosechas de ciruelas dulces y grandes solo eran posibles en climas del sur. Hoy en día, los criadores han logrado ofrecer una amplia selección de variedades “nortinas”, resistentes al frío, que pueden competir con sus contrapartes del sur.

Además, estas variedades suelen exhibir una productividad superior y una notable resistencia a varias enfermedades fúngicas. La Sinilga fue especialmente cultivada para prosperar en condiciones frías, siendo resistente a las heladas.

Características del árbol

Los árboles de Sinilga son de estatura media, y aun al alcanzar la madurez, no se extienden demasiado, lo cual facilita su manejo y la recolección de los frutos. Generalmente, estos árboles alcanzan entre 3.5 y 4 metros de altura, presentando una copa con forma piramidal y un follaje moderado. Las hojas son ovaladas, alargadas y de un vibrante color verde claro, con bordes dentados y puntas afiladas.

Esta variedad es autofértil, lo que significa que requiere la presencia de otro ciruelo con un período de floración similar para poder producir frutos. La Sinilga se adapta satisfactoriamente a la variedad Uralskaya roja.

Frutos y sus cualidades gustativas

Los frutos que produce el árbol son típicos de las ciruelas, con una forma ovalada y una piel bastante firme. Tienen un color púrpura intenso, adornado con una ligera capa blanquecina y una cobertura cerosa densa. Al madurar, la piel puede oscurecerse, llegando a un tono azul profundo, mientras que la pulpa es de un color amarillento. En su interior, contiene un hueso que se separa con facilidad de la pulpa en las ciruelas completamente maduras. El peso de cada ciruela oscila entre 20 y 30 gramos.

Las ciruelas Sinilga son reconocidas por su sabor intenso y delicioso, lo que las hace muy valoradas por los cultivadores. Se mantienen firmemente adheridas a las ramas, sin caer, incluso cuando están bien maduras. La pulpa tiene una consistencia media, es jugosa y de un sabor agridulce. Esta variedad es ideal tanto para el consumo fresco como para la preparación de platos cocinados. Los frutos pueden ser transportados sin inconvenientes, aunque se recomienda cosecharlos con el pedúnculo y ligeramente inmaduros.

Aparte de su sabor, las ciruelas Sinilga poseen beneficios nutricionales significativos. Son ricas en vitaminas A, C y K, y también contienen minerales como el potasio y el manganeso. El consumo de ciruelas puede favorecer la salud digestiva gracias a su contenido de fibra, lo que puede ayudar a prevenir el estreñimiento. Además, su alto contenido de antioxidantes ayuda a combatir el estrés oxidativo y puede contribuir a una mejor salud celular.

Por último, estas ciruelas no solo son deliciosas, sino que también se pueden utilizar en diferentes recetas, desde mermeladas y conservas hasta postres como tartas y crumbles. Su versatilidad en la cocina las convierte en un ingrediente ideal para enriquecer nuestros platillos.

Tiempo de madurez y productividad

Los árboles jóvenes comienzan a dar sus primeros frutos entre 3 y 4 años después de ser plantados. Estos árboles son autofértiles, lo que implica que necesitan polinizadores cercanos para asegurar la fructificación. La floración ocurre típicamente en mayo, variando según la región de cultivo, y los ciruelos presentan hermosas flores blancas. La variedad es de maduración temprana, y se pueden esperar los primeros frutos hacia mediados de julio, con un rendimiento promedio de 25 a 35 kg provenientes de un árbol adulto.

Es importante destacar que para maximizar la producción, se recomienda realizar prácticas de poda adecuada que permitan el crecimiento saludable de los árboles y una mejor exposición a la luz solar. Además, un riego regular y la fertilización en primavera contribuirán al desarrollo óptimo de los frutos. También se debe cuidar de plagas y enfermedades, ya que pueden afectar tanto la cantidad como la calidad de la cosecha.

Cuidado y cultivo

La primera fertilización de los ciruelos debe realizarse en el segundo año tras su plantación. Al inicio de la temporada, se recomienda aplicar fertilizante nitrogenado para promover un mejor crecimiento. En primavera, después de derretirse la nieve, se puede colocar un cubo de compost o estiércol alrededor de cada árbol, aflojando el suelo y distribuyendo el abono en la zona radicular.

Unos días antes de que inicie la floración, se puede aplicar una solución de urea. Tras la floración, se recomienda usar abonos minerales ricos en potasio. Al final del periodo de fructificación, la planta requerirá fertilizantes que contengan potasio y fósforo para un adecuado desarrollo.

A partir del tercer año de vida, se pueden realizar podas para dar forma a la copa. Al inicio de la temporada, se deben eliminar los brotes rotos, marchitos o débiles. Si el otoño se presenta seco, en noviembre se puede regar cada árbol con aproximadamente 40 litros de agua.

Si se cultiva en una región con un clima severo y heladas intensas, se aconseja proteger a los árboles durante el invierno. En cualquier región, los ciruelos requerirán algún tipo de cobertura o acolchado durante los dos primeros años tras su plantación.

Es importante también monitorear la plaga y las enfermedades que pueden afectar a los ciruelos, como el pulgón, la monilia y la enfermedad de la hoja rizada. Al inicio de la primavera, se puede realizar un tratamiento preventivo con fungicidas y acaricidas para controlar estas amenazas. Además, el riego debe ser regular, especialmente durante los meses de verano, asegurando que el agua llegue a las raíces y evitando el encharcamiento.

Por último, la cosecha de los ciruelos debe realizarse en el momento adecuado, cuando la fruta esté madura pero aún firme, para garantizar la mejor calidad y sabor. Si los ciruelos se cultivan con cuidado y atención, se puede disfrutar de una rica cosecha que beneficiará tanto a los jardineros aficionados como a los productores comerciales.

Aspectos a considerar para la siembra

Es esencial elegir ubicaciones bien iluminadas para la siembra, preferentemente en el lado sur o suroeste. La protección de los plantones contra los vientos fríos es crucial y se pueden usar estructuras naturales o artificiales para tal fin.

El suelo debe ser fértil, bien drenado y tener una textura suelta, con un pH neutro o ligeramente alcalino. No se recomienda plantar ciruelos en terrenos bajos o cerca de las aguas subterráneas, ya que no toleran áreas encharcadas. Si la plantación se debe realizar en una zona húmeda, es preferible situar el árbol en un montículo de aproximadamente 45 cm de altura.

Al plantar varios árboles, se debe mantener una distancia de entre 3 y 3.5 metros entre ellos. El hoyo de plantación debe tener un diámetro de 50-60 cm y una profundidad similar.


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Pros y contras

Entre las principales ventajas de la ciruela Sinilga se destacan:

su alta resistencia a las heladas, permitiendo su cultivo en las regiones más frías;

su capacidad de soportar la sequía;

una resistencia intermedia a muchas enfermedades que afectan a los cultivos frutales;

su bajo requerimiento de condiciones de suelo;

su facilidad de manejo;

su abundante producción;

y sus frutos sabrosos y jugosos.

No obstante, es importante considerar que, a pesar de la resistencia invernal de la variedad, en áreas con inviernos rigurosos, los árboles aún requerirán de protección adicional durante la temporada fría.