Melocotón de Borgoña
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Melocotón de Borgoña

Cortina de ducha de baño en color rojo

La variedad de melocotón llamada Borgoña es conocida no solo por el excepcional sabor de sus frutos, sino también por la belleza visual de sus frutas maduras. Este tipo tiene buena resistencia ante el frío y generalmente se considera de cultivo sencillo.

Origen de la variedad

El melocotón Borgoña, cuya denominación resulta muy descriptiva, es un desarrollo de la crianza local. Esta variedad se ha adaptado a las condiciones de Moscú y sus alrededores.

Características del árbol

El melocotón Borgoña crece como un árbol mediano que presenta una copa densa y poblada. Sus ramas se cubren de hermosas hojas que cambian de color: burdeos en la época estival y verdes con venas rojas en otoño. Debido a su atractivo, esta variedad también se cultiva por motivos decorativos.

Características de los frutos

Los frutos de Borgoña son pequeños y presentan un atractivo color amarillo suave con un toque rosa. Cada fruto redondeado pesa entre 100 y 130 gramos. Su pulpa es jugosa y densa, con un sabor dulce y placentero. La acidez puede manifestarse solo en casos de excesivas lluvias. El hueso se desprende fácilmente de la pulpa.

Además de su sabor y textura, los frutos de Borgoña son ricos en vitaminas A y C, lo que los convierte en una excelente opción para reforzar el sistema inmunológico. Su alto contenido de antioxidantes ayuda a combatir el estrés oxidativo y promueve la salud de la piel. Estos frutos son también una buena fuente de fibra, lo que favorece la digestión y puede contribuir a la regulación del colesterol.

Los frutos se pueden consumir frescos, en ensaladas, o utilizarse para preparar mermeladas, postres y jugos naturales. Su versatilidad en la cocina los hace muy valorados, y su cultivo se ha popularizado en diversas regiones con climas templados. Para mantener la calidad de los frutos, es recomendable cosecharlos en el punto justo de madurez y almacenarlos en un lugar fresco y seco.

Cosecha y productividad

La variedad Borgoña se distingue por su producción abundante. Este cultivo comienza a dar sus frutos a partir del tercer año después de la siembra. Debido a sus tiempos de maduración tardíos, la recolección no puede comenzar antes del 20 de agosto. Es posible cosechar de manera regular durante un periodo que puede alcanzar hasta 50 años.

Cuidado y cultivo

Para el melocotonero de Borgoña, es fundamental seleccionar una zona amplia y soleada, con un suelo fértil y libre de piedras y tocones. La fruta prefiere suelos que varíen de franco a medio, con una acidez neutral. Este tipo de árbol no tolera bien las aguas subterráneas estancadas, por lo que se deben evitar esos lugares.

Es crucial que el área de cultivo esté lo más resguardada posible de los vientos. Las parcelas que se encuentran al sur de una casa u otro edificio grande son ideales. Además, es vital que el área de cultivo no haya tenido fresas, trébol, hierbas moras o calabazas en los cuatro años anteriores.

El melocotón de Borgoña puede plantarse tanto en primavera como en otoño. La primera opción es más recomendada en regiones con climas más rigurosos; mientras que la segunda opción es adecuada para áreas con inviernos suaves. El agujero se debe cavar con un diámetro de 50 centímetros. Es efectivo añadir 50 gramos de superfosfato, la misma cantidad de cloruro potásico, 300 gramos de ceniza de madera y aproximadamente 8 kilogramos de compost. Si se planta en otoño, solo se debe agregar humus al agujero.

En el fondo del agujero, se forma un pequeño montículo de suelo fértil donde se coloca la planta. Las raíces se extienden con cuidado, luego se cubre el agujero con tierra y se compacta la superficie. Es necesario regar abundantemente, utilizando un mínimo de cuatro litros de agua.

La variedad de melocotón Borgoña requiere un riego cuidadoso. La frecuencia del riego depende del estado del suelo, pero en términos generales, se recomienda realizarlo cada 14 días con 20 litros de agua. Debe mantenerse un equilibrio, evitando tanto el encharcamiento como la sequedad del suelo. Por lo tanto, en épocas secas, es aconsejable regar los melocotoneros a diario, mientras que en otoño debe detenerse el riego.

Durante la formación de los ovarios, es recomendable alimentar el cultivo con fertilizantes ricos en potasio. Este proceso debería repetirse un mes antes de la cosecha.

Asimismo, se sugiere aplicar 50 gramos de fosfato nitroamónico y de fertilizante mineral cada uno en la primera alimentación, que debe llevarse a cabo antes de la floración. A mediados de julio, se deben aplicar 50 gramos de superfosfato, 25 gramos de sulfato potásico y la misma cantidad de urea, aumentando la dosis a 150-200 gramos por árbol para aquellos que ya dan frutos.



Los melocotones responden favorablemente a la aplicación de micronutrientes mediante pulverización. Cada tres o cuatro años, también es recomendable fertilizar las camas con 1-2 cubos de compost y estiércol fermentado. Para prevenir enfermedades como el oídio, los árboles deben ser tratados con “Fundazol”, y una solución al 3% de líquido bordelés será efectiva contra infecciones.

Es necesario remover el suelo regularmente para mejorar la oxigenación de las raíces. Este procedimiento se recomienda realizar después de cada riego.

La poda de las copas excesivas se lleva a cabo en primavera, y consiste en eliminar aquellas ramas que hayan helado, se hayan roto o que ya no produzcan frutos. Esta operación solo debe realizarse en climas cálidos y secos.

Es importante señalar que el melocotonero tiende a ser muy productivo en términos de floración. Esto puede llevar a que el árbol no soporte la carga, afectando su resistencia al invierno y reduciendo el rendimiento. Para evitar esta situación, se deben eliminar todas las ramas delgadas y pinzar los brotes fuertes hacia finales del verano.

Además, es recomendable proteger el tronco de las heladas con una cobertura de fibra de yute o papel de estraza durante el invierno. Esto ayudará a mantener la temperatura adecuada en las raíces y evitar daños por frío extremo.

Los árboles que superan los siete años requieren una poda rejuvenecedora. Las ramas que aparecen cerca del suelo deben eliminarse a tiempo, y la copa del árbol debe despejarse según sea necesario. Además, es importante controlar el crecimiento de las malas hierbas mediante el uso de mantillo. Esto no solo ayudará a mantener la humedad del suelo, sino que también proporcionará nutrientes adicionales a medida que se descompone.

Pros y contras

El melocotón Borgoña está destinado principalmente para su consumo fresco, aunque eso no impide que sus frutos sean utilizados en la preparación de diversas recetas. Esta variedad es conocida por su buena resistencia al frío, lo que le permite soportar heladas severas, además, es autofértil, facilitando la polinización. Incluso los brotes soportan temperaturas de hasta -25 grados centígrados. Por estas características, es una opción popular entre los agricultores de regiones frías.

El robusto sistema inmunitario del cultivo lo protege de las plagas y enfermedades comunes. La capacidad de transporte de los frutos es bastante buena, lo que lo hace atractivo para la comercialización. Sin embargo, entre las desventajas destaca la posibilidad de que algunos frutos caigan antes de la recolección, lo cual puede afectar el rendimiento total de la cosecha. Además, es importante mencionar que el melocotón Borgoña puede requerir un aporte adecuado de nutrientes y agua para asegurar un crecimiento óptimo, especialmente en las etapas iniciales de desarrollo. La cosecha suele llevarse a cabo entre finales de julio y principios de agosto, momento en el que los frutos alcanzan su máximo sabor y dulzura.

Valor nutricional del melocotón

El melocotón de Borgoña es una fruta rica en nutrientes, proporcionando beneficios significativos para la salud. Contiene aproximadamente 39 calorías por cada 100 gramos, lo que lo convierte en una opción ligera y perfecta para cualquier momento del día.

Su contenido en agua, que supera el 85%, ayuda a mantener la hidratación. Adicionalmente, es una fuente de fibra, favoreciendo la salud digestiva y promoviendo una sensación de saciedad.

En cuanto a vitaminas, el melocotón destaca por su alto contenido de vitamina C, necesaria para el sistema inmunológico y la piel. Además, aporta vitamina A, esencial para la visión y la salud celular.

También contiene antioxidantes como los carotenoides y polifenoles, que combaten los radicales libres y pueden reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Este melocotón también es una buena fuente de potasio, regulando la presión arterial y contribuyendo a la función muscular adecuada.

Incorporar el melocotón de Borgoña en la dieta puede ser sencillo. Prueba a añadirlo a tus ensaladas, batidos o disfrutarlo como refrigerio. Su sabor dulce y jugoso complementa a la perfección una variedad de platos saludables.

Enfermedades comunes y su prevención

La oxidación de los melocotones de Borgoña puede provocar enfermedades como la moniliosis y el oídio. Aplicar fungicidas específicos en la fase de floración limita la propagación de estos hongos.

Los pulgones son otra amenaza. Utilizar jabón insecticida o aceites hortícolas ayuda a controlar su población antes de que afecten el desarrollo del fruto. Es recomendable inspeccionar las plantas periódicamente para detectar problemas a tiempo.

Las plagas se pueden prevenir mediante rotación de cultivos y manteniendo el área limpia de hojas y restos. Además, plantar variedad de especies cerca puede favorecer la presencia de insectos benéficos que mantienen a raya a los dañinos.

Un riego adecuado, que evite el exceso de humedad, previene el encharcamiento y enfermedades radiculares. Es aconsejable revisar el drenaje del suelo y ajustar la frecuencia de riego según el clima.

Por último, mantén un equilibrio nutricional en el suelo mediante el uso de abonos orgánicos. Esto reforzará la resistencia natural de las plantas ante enfermedades. La salud del suelo es clave para producir melocotones sanos y deliciosos.