
Uvas Nelson
La variedad de uva Nelson se presenta como una opción sobresaliente para cualquier terreno, logrando resultados sobresalientes en tiempos reducidos. Esto, sin embargo, depende de la habilidad y competencia de quienes se dediquen a su cultivo. Por tanto, es crucial prestar atención a las características fundamentales de la planta y a los detalles de su manejo.
Creadores e historia de su surgimiento
Hoy en día, pocos se sorprenderían al escuchar sobre variedades de cultivos creadas por agricultores individuales, siendo la uva Nelson un claro ejemplo de ello. Su creador es A. В. Burdak y esta clase de uva no figura en el registro de plantas de Rusia. La uva Nelson se ha destacado no solo por su sabor excepcional y su resistencia a las enfermedades, sino también por su adaptación a diversas condiciones climáticas. Esta uva ha sido cultivada principalmente en regiones del sur de Rusia, donde el clima cálido y soleado favorece su crecimiento. Además, Burdak ha compartido sus técnicas de cultivo con otros agricultores, promoviendo así la diversidad en la viticultura local y alentando la creación de nuevas variedades que puedan enriquecer el patrimonio agrícola de la región.
Características y apariencia
Las uvas de mesa de la variedad Nelson se agrupan en racimos con forma cónica, cuyos pesos pueden oscilar entre 0,7 kg y 1,5 kg. Esto es bastante favorable en comparación con otros arbustos frutales. La planta presenta flores bipinnadas y tiene una tendencia de crecimiento vigoroso, lo cual puede complicar el cuidado del cultivo.

La vid puede alcanzar alturas de hasta 1,6 metros, con brotes que tienen un diámetro aproximado de 2 cm. Estos robustos brotes desarrollan un follaje de un verde intenso.
Una característica importante de la uva Nelson es su sabor dulce y aroma afrutado, lo que la convierte en una opción popular para el consumo fresco. Además, esta variedad presenta una piel fina y crujiente, lo que la hace ideal para ser consumida como bocadillo. Las uvas Nelson son también apreciadas por su resistencia a enfermedades comunes, lo que facilita su cultivo. Sin embargo, se recomienda prestar atención a la irrigación, ya que un riego inadecuado puede afectar la calidad de los frutos.
El tiempo de cosecha para las uvas Nelson suele ser entre finales de verano y principios de otoño, lo que permite una buena adaptación a diferentes zonas climáticas. A medida que las uvas maduran, es crucial monitorear su estado para asegurar la recolección en el momento óptimo, lo que garantiza un sabor y textura ideales.
Las bayas y su sabor
Las uvas de Nelson presentan un color amarillo, y generalmente contienen de 1 a 2 semillas en su interior. Su sabor es notablemente dulce con toques de moscatel. La piel es delgada y crujiente al momento de ser mordida, mientras que la pulpa de las uvas, que puede ser alargada o redondeada, es jugosa. Cada uva tiene un peso promedio de 15 gramos.
Tiempo de maduración y producción
Según la descripción oficial, las uvas Nelson alcanzan su madurez en un período de entre 110 y 115 días, lo que las clasifica como variedades de cosecha temprana. Generalmente, las frutas pueden empezar a degustarse a principios de agosto. Los racimos pueden variar considerablemente en tamaño, lo que afecta directamente la productividad general del cultivo, haciendo que las cifras exactas de rendimiento sean difíciles de determinar.
Aspectos del cultivo
Las uvas Nelson se pueden plantar en la temporada de otoño, aunque raramente se realiza la siembra durante el verano. Las excavaciones deben tener un tamaño total de 0,8 m en todas las dimensiones. Para una nutrición adicional, se recomienda el uso de humus combinado con tierra común, además de la aplicación de mezclas de superfosfato y potasio, que deben ser adecuadamente integradas en el suelo.
En condiciones normales, este tipo de uva requiere entre 25 y 30 litros de agua, pero si las temperaturas son muy altas, el consumo puede aumentar a 40-45 litros. Se recomienda utilizar tuberías especiales para el riego en lugar de regaderas o mangueras, colocándolas a una altura de 10-15 cm sobre el suelo.

La fertilización en primavera resulta vital para esta variedad, y debe incluir:
Aplicar fertilizantes mientras la planta se encuentra en reposo;

Reservar nutrientes antes de que comience la floración;
Realizar fertilización durante la formación de los ovarios.
En primavera, es ideal utilizar potasio y fósforo, así como ceniza como fuente de nutrientes natural. Durante el verano, también se puede incorporar ceniza, siendo el potasio, nitrógeno y fósforo beneficiosos en esta etapa.
Los cultivos deben ser protegidos de manera meticulosa contra:

antracnosis;
gusanos escudos;
filoxera.
¿Cómo realizar injertos, podar y dar forma a las vides? Particularidades de la alimentación y el tratamiento con pulverizadores.
Para realizar injertos en las vides, es importante elegir un patrón fuerte y saludable. Se recomienda hacer el injerto en la primavera, cuando la savia comienza a fluir. Utiliza un cuchillo afilado para hacer un corte limpio en el patrón y otro en la variedad a injertar, asegurando que ambas partes se unan firmemente. Después de injertar, asegúralo con cinta de injerto y mantén la planta en un ambiente húmedo para promover la cicatrización.
La poda de las vides se debe realizar en invierno, cuando la planta está en reposo. El objetivo es eliminar los sarmientos viejos y permitir un mejor flujo de aire y luz a los nuevos brotes. Es recomendable podar un tercio de la planta, dejando algunos ojos para que puedan brotar. Además, al final del verano, puedes realizar una poda ligera para eliminar los chupones y mantener la forma de la planta.
En cuanto a la alimentación, es bueno realizar análisis de suelo para saber qué nutrientes son necesarios. Además del potasio y fósforo mencionados, el nitrógeno es crucial durante el crecimiento inicial. Los tratamientos con pulverizadores deben planificarse cuidadosamente, aplicando fungicidas y pesticidas en la época adecuada para evitar plagas y enfermedades sin dañar a los insectos beneficiosos.
El momento adecuado para realizar tratamientos es durante las primeras horas de la mañana o al final de la tarde para evitar la evaporación y asegurar que los productos se adhieran correctamente a las hojas.
Resistencia a las heladas
La uva Nelson tiene una resistencia al frío que les permite soportar temperaturas de hasta -23 grados Celsius, siempre que se empleen materiales de cobertura adecuados y se establezca una protección contra la nieve. En regiones más al norte, donde las temperaturas invernales tienden a caer por debajo de los -23 grados, es sumamente importante contar con medidas de protección. Tanto invernaderos como materiales no tejidos son recomendables para este propósito.
¿Qué enfermedades pueden afectar a esta variedad? Métodos para identificar plagas y erradicarlas. Estrategias de control tradicionales y soluciones especiales.
Las enfermedades más comunes que pueden afectar a la uva Nelson incluyen el mildiu, el oídio y la podredumbre gris. El mildiu se presenta como manchas amarillas en las hojas y puede ser identificado por el moho blanco en la parte inferior. Para combatir el mildiu y el oídio, se recomienda la aplicación de fungicidas específicos y mantener una buena circulación del aire alrededor de las plantas.
La podredumbre gris, por otro lado, se manifiesta en condiciones de alta humedad y puede causar graves pérdidas en la producción de uvas. Es importante realizar podas adecuadas para facilitar la ventilación y eliminar las uvas afectadas para disminuir la propagación de esta enfermedad.
Además de estas plagas, se deben considerar insectos como ácaros y pulgones. Se pueden detectar a través de inspecciones regulares en las hojas y los tallos. Para el control de plagas, se pueden utilizar métodos biológicos como la introducción de depredadores naturales, así como tratamientos químicos si es necesario. Las prácticas de manejo integrado de plagas (MIP) son efectivas para mantener el equilibrio y la salud de los viñedos de Nelson.
Pros y contras
La uva Nelson destaca por su alta resistencia al frío y por ser una planta ovarica, lo que elimina la necesidad de polinizadores específicos. La cosecha presenta un excelente sabor y una apariencia comercial atractiva. Las frutas tienen un alto contenido de azúcar y son duraderas, facilitando su transporte. Sin embargo, la resistencia a enfermedades necesita más investigación y es fundamental llevar a cabo la poda.

Distribución geográfica
La resistencia a las heladas permite cultivar la uva Nelson en la zona central y parcialmente en áreas adyacentes a la región de Moscú, incluso en sus suburbios. En zonas con climas relativamente suaves, la protección contra las inclemencias del tiempo no suele ser necesaria. No obstante, estos aspectos aún requieren más estudios, por lo que es esencial seguir con las prácticas de cuidado habituales.

