Shepherdia: descripción y cultivo
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Shepherdia: descripción y cultivo

La shepherdia es un arbusto poco conocido en Rusia, que escasamente se cultiva en los jardines. Esta planta es decorativa, tiene un aspecto singular y produce regularmente frutos sabrosos y nutritivos. Es de bajo mantenimiento y puede adaptarse a diversas condiciones climáticas y tipos de suelo. La shepherdia incluye varias especies, lo que permite a los jardineros elegir la que mejor se adapte a sus necesidades.

Características y apariencia

Conocida como “espino cerval rojo”, este arbusto pertenece a la familia de los Lochovy y es relativamente desconocido entre los cultivadores rusos. Sin embargo, está muy presente en los Estados Unidos, Canadá y en varios países europeos. También se la llama “baya de búfalo”.

Cultivo de la mora de Castilla

Antes de decidirse a cultivar esta planta en su jardín, es importante familiarizarse con sus características y descripción general.

Características de las especies

Existen tres especies de shepherdia, cada una con sus propios rasgos, beneficios y desventajas.

Este arbusto es nativo y se encuentra en estado silvestre únicamente en Colorado. Además, su resistencia invernal es limitada, por lo que la shepherdia de hoja redonda no se cultiva comúnmente en Rusia.

Las hojas de la planta presentan pequeñas protuberancias que asemejan verrugas. Estas hojas están densamente distribuidas en las ramas y son carnosas. Los brotes tienden a inclinarse hacia el suelo, creando una hermosa cascada. Su color es amarillento y las bayas no son aptas para el consumo.

La especie más utilizada en jardinería es un arbusto con ramas espinosas que puede alcanzar alturas de 5 a 6 metros. Los brotes jóvenes brillan en un color verde plateado, volviéndose gris-marrón con el tiempo. Las hojas, de tamaño medio (3-5 cm), son elípticas, con puntas afiladas y una textura peluda. Las bayas son de 5-6 mm de diámetro, pesando entre 0,5 y 0,7 gramos y maduran en agosto.

Otra variante no es muy común en jardines; carece de espinas y produce pequeñas bayas amarillentas y anaranjadas que no tienen sabor. Su altura es modesta, de 150 a 250 cm, y sus hojas son de un color verde grisáceo o aceitunado con un brillo característico.

¿Cómo plantar?

La shepherdia es un cultivo resistente, sin exigencias específicas en cuanto a la composición del suelo. El terreno ideal es arenoso o limoso, que sea nutritivo y bien aireado. También es posible cultivar estos arbustos en terrenos donde otros cultivos no prosperarían. Son robustos y fructíferos en suelos arenosos, así como en terrenos pedregosos o salinos.

Sólo presenta dificultades en suelos pesados, como los arcillosos, turbosos o fangosos. La raíz de la shepherdia es superficial, pero bien desarrollada, lo que le permite crecer en pendientes pronunciadas o taludes.

Se aconseja plantar semillas o plántulas en áreas abiertas, en un espacio soleado y cálido, ya que bajo estas condiciones, la shepherdia puede ofrecer abundantes cosechas de bayas de gran calidad. Las condiciones desfavorables, como la acumulación de humedad en zonas bajas o la cercanía del agua subterránea (a menos de 100 cm), pueden perjudicar su desarrollo. Además, es recomendable resguardarla de vientos fríos y corrientes de aire.

En climas templados, se recomienda plantar en primavera (especialmente en Siberia o los Urales). Debido a la inestabilidad del clima, las heladas pueden ocurrir repentinamente. Si se planta en otoño, es necesario asegurarse de que la plántula tenga al menos dos meses antes de la primera helada para adaptarse a su nuevo entorno.

Cuando se planta en grupos, la separación entre las plantas debe ser de 180 a 200 cm. Para formar un seto, es conveniente dejar 50 cm entre los arbustos.

Detalles del proceso de plantación.

Cuidados necesarios

El mantenimiento de la shepherdia es sencillo y no requiere mucho tiempo, lo que la convierte en una excelente opción incluso para jardineros principiantes. Esta planta es resistente a las heladas, soporta bien las sequías prolongadas, no necesita protección invernal y puede subsistir sin riego adicional. La shepherdia responde positivamente a los fertilizantes tanto orgánicos como minerales.

Principales tareas para cuidar la shepherdia.

La ceniza de madera es una buena alternativa para fertilizar. Es recomendable repetir la fertilización después de la cosecha.

Aspectos sobre su propagación

Los jardineros pueden propagar la shepherdia a través de métodos vegetativos y generativos.

Las plantas obtenidas por el método de semillas conservan todas las características de la planta madre. Las semillas se pueden recolectar manualmente de los frutos más grandes, que deben triturarse hasta formar una pulpa. El recipiente que contenga la pulpa se debe colocar en una zona soleada; una vez que la pulpa se seque, se pueden recoger las semillas con facilidad.

La siembra se realiza preferentemente en otoño dado que la capacidad de germinación disminuye con el tiempo, y no se recomienda almacenar el material por más de dos años. El mejor momento para sembrar es la primera semana de noviembre. Las semillas se deben plantar directamente en el suelo, sin enterrarlas demasiado, haciendo surcos de 2-3 cm de profundidad.


Otra técnica consiste en estratificar las semillas en un lugar con temperaturas entre 0 y 2 grados durante 6 a 8 semanas. En este caso, la siembra se realiza entre abril y mayo.

Es recomendable aplicar un acolchado con turba o humus, formando una capa de 8 a 10 cm de grosor. Cuando se acumula suficiente nieve, la cresta se cubre con ella. Los primeros brotes comienzan a asomarse en la segunda mitad de abril.

Las plantas jóvenes requieren atención especial, donde se aplican varios fertilizantes hasta finales de julio (los fertilizantes nitrogenados favorecen el crecimiento del follaje). En noviembre, las plantas alcanzan entre 12 y 15 cm de altura y pueden ser trasplantadas a su ubicación definitiva. Aquellas plantas que se desarrollan a partir de semillas suelen comenzar a fructificar entre el quinto y sexto año de vida, aunque en algunos casos, puede demorar entre 8 y 10 años.

En el caso de los arbustos que se obtienen por injerto, comienzan a dar frutos de 3 a 4 años después de haber sido trasplantados. Para los injertos, es recomendable trabajar con esquejes de dos años. Se debe excavar con cuidado el terreno y separar las ramas del arbusto madre lo menos posible para evitar cortes innecesarios.

Es crucial minimizar el daño al sistema radicular. Las partes expuestas pueden ser tratadas con tiza pulverizada, también es posible usar ceniza de madera, canela o carbón activado.

Las ramas se plantan con moderación, y si las condiciones son frescas, se recomienda cubrirlas con botellas de plástico.

Durante el verano, se deben proteger las plantas con un material de cobertura especial y de color blanco. Una vez que surjan las primeras hojas en las plántulas, se retira el material de cobertura.

Los esquejes se obtienen de brotes anuales, utilizando la parte superior o media, y deben medir entre 10 y 12 cm de longitud. El corte se realiza en un ángulo de 45 grados. Se sugiere seleccionar esquejes verdes sin enramado, ya que tienen mayor capacidad de enraizamiento. Aunque se pueden tomar esquejes en cualquier época, el periodo óptimo es en julio.

La parte inferior de los esquejes debe sumergirse en una solución de hormonas de enraizamiento durante 24 horas, y se puede espolvorear con “Kornevin”, “Zircon” o “Heteroauxin”. Los recipientes (pequeñas macetas o vasos de plástico) deben contener tierra desinfectada para semillas. Debe regarse generosamente la tierra antes de plantar los esquejes (que se deben enterrar entre 3 y 4 cm en un ángulo de 60 grados). Si es necesario, se pueden cortar las hojas inferiores. La superficie debe cubrirse con una capa de arena de 1 a 2 cm. Para crear un ambiente de invernadero, los recipientes se colocan dentro de bolsas o se cubren con vidrio o plástico.

Es fundamental retirar la cubierta a diario para prevenir la acumulación de humedad en el mini invernadero. Los esquejes, que crecen en un ambiente con luz brillante y difusa, además de estar en un espacio cálido, pueden establecer un sistema de raíces en solo un mes. Se recomienda pulverizarlos diariamente con agua tibia para que el sustrato se mantenga húmedo. Una vez que los esquejes han enraizado, se deben trasplantar a un lugar de cultivo permanente entre septiembre y la primera semana de octubre.

Uso de Shepherdia en el paisajismo

Este arbusto es ideal para embellecer tanto huertos como jardines urbanos. Se utilizan para crear setos únicos y también favorecen la estabilidad de las pendientes.

La shepherdia es perfecta para plantaciones solitarias, donde esta planta se destaca visualmente gracias a su follaje plateado y sus frutos vibrantes.