Cultivo de tuya en maceta
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Cultivo de tuya en maceta

La tuya, conocida por su aspecto esponjoso, puede embellecer no solo el jardín, sino también espacios urbanos. Sin embargo, cultivar esta planta ornamental en casa conlleva ciertas particularidades.

Atributos del cultivo

La Thuja se categoriza generalmente como una planta perenne, que puede presentarse en forma de árbol o arbusto, y ofrece una variedad de formas decorativas. En su hábitat natural, son más comunes las especies de gran altura, que pueden alcanzar hasta 7 metros. No obstante, en la jardinería doméstica, suelen preferirse las variedades enanas. En la actualidad, la tuya oriental, que tiene aspecto de arbusto, se cultiva principalmente en contenedores. Sus agujas pueden presentar tonalidades que van desde el azul y verde hasta el plateado y otros matices.

El espacio ideal para su cultivo es un balcón cerrado, una terraza o un invernadero. Sin embargo, también se puede cultivar en interiores.

Durante el verano, muchas veces se trasladan las macetas al jardín o al porche, donde se complementan de manera atractiva con otras flores y plantas de hoja caduca.

Tipos de variedades

Para llevar a cabo un cultivo exitoso de tuya enana, es esencial elegir una variedad adecuada. El primer grupo, que es el más buscado, incluye aquellas con copas en forma de esfera. Algunas de las más populares son Danica, Little Champion, Little Dorrit y Mr Bowling Ball, que no superan el metro de altura. Otro ejemplo es la Recurva Nana, que puede alcanzar hasta 1.5 metros, mientras que la Teddy se mantiene más pequeña, llegando a 40-50 centímetros.

Si se prefieren variedades con agujas de varios colores, se pueden optar por Amber Glow, que es amarillenta, Golden Tuffet, que tiene un tono anaranjado verdoso, y Meinecke’s Zwerg, que presenta una hermosa coloración cremosa para su cultivo en interiores.

Cuidados de la tuya occidental 'Holmstrup'

La variedad Cloth of Gold de tuya cónica, cuyos follajes cambian de amarillo a naranja en invierno, también tiene un atractivo especial.

Proceso de plantación

Es recomendable plantar esta especie en casa en macetas, barricas o contenedores de madera. Los recipientes deben ser suficientemente amplios, tres veces más grandes que el sistema radicular, resistentes al frío y, si es necesario, tratados con protección. Un volumen ideal oscila entre los 100 y 150 litros.

Si se colocan en un balcón o terraza, es mejor evitar recipientes de plástico, metal o cerámica, ya que no protegen adecuadamente el sistema radicular de las bajas temperaturas. Cada contenedor debe incluir una buena capa de drenaje con grava o poliestireno en la base, así como orificios de drenaje.

La tuya enana necesita un sustrato rico en nutrientes que permita la circulación de aire y agua. Es importante que el pH sea ácido o ligeramente ácido para su plantación.

La mezcla de tierra puede ser adquirida o elaborada en casa con la proporción de 2 partes de tierra de coníferas, 4 partes de tierra de hoja y 1 parte de arena. Al plantar, el cuello de la raíz debe estar al nivel de la superficie del sustrato, y se finalizará con un riego abundante.

El recipiente con la tuya debe estar en un lugar bien iluminado, pero a resguardo de la luz solar directa. Las ubicaciones cercanas a ventanas orientadas al norte también son adecuadas. Los sitios oscuros deben evitarse, ya que pueden provocar que la planta se estire demasiado y su copa se vuelva delgada. Si la tuya enana se coloca en el balcón, es necesario brindarle protección contra corrientes de aire. En general, el arbusto debe estar en un ambiente que no sufra cambios bruscos de temperatura.

Mantenimiento

El cuidado de la tuya cultivada en interiores es relativamente sencillo. Es recomendable regarla con regularidad durante la primavera y el verano, aproximadamente 1-2 veces por semana. De vez en cuando, basta con vaporizar agua tibia sobre la planta, salvo que se haya trasplantado recientemente y se encuentre en un período de crecimiento activo. En invierno, es aconsejable reducir la frecuencia de riego. Al inicio de la primavera, se puede fertilizar con productos ricos en nitrógeno, y durante el verano, con fórmulas que incluyan potasio y fósforo. Desde marzo hasta julio, se pueden aplicar complejos diseñados para coníferas, pero en dosis menores.

También se puede optar por una combinación de fertilizantes orgánicos y minerales. No se debe abonar durante el invierno. Con el cuidado adecuado, se puede darle a la copa del arbusto una forma redonda o cónica. Durante el periodo de inactividad del arbusto enano, se debe proporcionar una temperatura que no supere los +5 .. 15 grados Celsius. Para enfriar la planta, es recomendable rociarla con agua a temperatura ambiente. También se puede colocar la maceta en un balcón protegido, donde la temperatura no exceda los +10 .. 12 grados; sin embargo, evitar la proximidad a fuentes de calefacción es fundamental.

En verano, las temperaturas entre +20 y +30 grados centígrados son las más adecuadas. A medida que el arbusto crece, será necesario trasplantarlo a una maceta de mayor tamaño. Para un ejemplar maduro, se debe preparar una mezcla de arena, turba y tierra de césped en la proporción de 1: 2: 2.

El trasplante debe hacerse con el terrón de tierra intacto para proteger las raíces de lesiones.

Reproducción

La siembra de thuja a partir de semillas se considera un proceso laborioso, por lo que no es el método más popular. Quienes opten por esta alternativa, deben estar conscientes de que llevará varios años. El primer paso implica la recogida de conos a finales de agosto o principios de septiembre, específicos para cosechar cuando están completamente abiertos. Los conos deben secarse durante dos o tres días, y luego se separan para extraer las semillas, que deben estar secas y pasadas por un tamiz de agujeros grandes.

Las pequeñas semillas marrones deben sembrarse lo antes posible, ya que su viabilidad disminuye si se mantienen en un ambiente cálido por un largo tiempo. Se sugiere preparar una caja de madera amplia para los plantones, llena con una mezcla de 1 parte de césped, 2 partes de turba y 0.5 partes de arena fina. La superficie debe ser nivelada y compactada ligeramente, después de lo cual se formarán surcos a intervalos de 5-6 centímetros. Tras distribuir las semillas uniformemente, hay que cubrirlas con 1 centímetro de tierra y rociarlas suavemente con agua.

La caja que contiene las plántulas debe estar a salvo de la luz solar directa, y regada y desmalezada regularmente. Al alcanzar cada planta de 2 a 3 hojas completamente desarrolladas, se pueden trasladar a recipientes individuales. Después de un año, será el momento de replantar las pequeñas thuas. En verano, se pueden llevar al exterior y colocar bajo la sombra de los árboles.

El método más común de propagación es el de esquejes. Los esquejes se deben tomar exclusivamente de la parte media de plantas sanas. Las ramitas ligeramente leñosas se cortan con un trozo de corteza en días nublados o por la mañana. Cuanto más largo sea el talón, mayores serán las posibilidades de enraizamiento de los esquejes. Es preferible no separarlos cuidadosamente, sino arrancarlos de manera abrupta. Para el enraizamiento, se sugiere una mezcla de tierra con igual proporción de arena y turba.



Antes de colocar los esquejes en el sustrato, es conveniente eliminar las hojas inferiores. También es adecuado mantener las ramitas en un estimulante para favorecer el enraizamiento durante un tiempo determinado.

La plantación de los esquejes se debe realizar en un ángulo de 60 grados con una ligera profundidad de enterramiento. Las macetas pueden cubrirse con plástico, un frasco o media botella para mantener la humedad del interior al 70%. La thuja necesita que se garantice una temperatura de +23 grados y una ventilación regular de unos 15 minutos. El sustrato debe regarse cuando se vaya secando, utilizando un pulverizador con agua tibia o filtrada. La cubierta puede retirarse cuando se observe un crecimiento acelerado en la planta.

De manera similar a los esquejes, la propagación de la tuya de interior se puede realizar a través de ramas. La única variación en el proceso es la necesidad de desinfectar o calentar el sustrato antes de usarlo, así como la aplicación de “Kornevin”. Algunos expertos optan por utilizar multiplicadores para llevar a cabo la propagación, pero esta técnica es tan compleja como la germinación de semillas. Un inconveniente importante es la limitada área libre que hay alrededor del tronco. En estas circunstancias, una rama que se le han quitado las hojas debe ser colocada en un contenedor cercano y cubierta con tierra. Cuando se ha enraizado adecuadamente tras un riego regular, se puede desprender del ejemplar madre.

Prevención de plagas y enfermedades

Cuando la tuya de interior presenta marchitez, el problema generalmente se origina por infestaciones de pulgones. Este tipo de plaga es transportada al arbusto por las hormigas. Una vez que se instalan en los nuevos brotes, comienzan a alimentarse de la savia y se reproducen rápidamente. Esto ocasiona que las ramitas detengan su crecimiento y eventualmente se marchiten. Como resultado, la planta pierde su atractivo visual y, en situaciones extremas, puede llegar a morir. Para revivir la morera, es necesario utilizar un insecticida específico, como “Decis”.

Ante ataques de oxiuros, las hojas de la tuya amarillean y se secan, mientras que los conos muestran una ligera deformación y palidez. El luboedema provoca agujeros en la corteza, y la carcoma deja pasajes redondeados en las hojas con bordes oscuros.

En todas estas situaciones, la recuperación del arbusto interior solo será posible si se aplican a tiempo productos químicos como “Fufanon”.

La tuya a menudo está sujeta a infecciones fúngicas, que suelen afectar la salud de su copa. En la mayoría de los casos, se trata de moho marrón. Es fundamental rociar la planta afectada con “Carbophos”, “Foley” o “Phytosporin” hasta que la situación mejore.

Si la tuya está afectada por citosporosis o fusariosis, se le deben aplicar líquidos bordeleses y “Kartotsid”. Este tratamiento debe repetirse cada quince días hasta que la planta se recupere por completo. Al cultivar en el hogar, es importante recordar que el riego excesivo puede llevar a la pudrición de raíces o del tronco. Asimismo, un amarillamiento de las agujas puede ocurrir por plantación inadecuada o demasiada exposición solar. Un cambio en el color de las hojas durante el otoño se considera normal.