Todo sobre la recolección de la albahaca
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Todo sobre la recolección de la albahaca

Cómo cultivar albahaca en casa.

Durante la primavera, es posible adquirir plántulas de diversas plantas en los mercados, sin embargo, muchos jardineros prefieren cultivarlas por su cuenta, especialmente cuando se trata de albahaca morada. Este tipo de cultivo es bastante exigente, y uno de los procesos esenciales para su éxito es la cosecha. Este artículo le proporcionará información sobre qué es y cómo realizar este procedimiento de manera adecuada.

La cosecha de albahaca debe realizarse en el momento correcto para asegurar un sabor y aroma óptimos. Se recomienda cosechar las hojas cuando la planta está en su etapa de crecimiento más activo, generalmente antes de que florezca. Las hojas jóvenes son más tiernas y sabrosas.

Para cosechar, utilice tijeras o un cuchillo afilado. Corte las hojas en la parte superior de la planta, asegurándose de dejar al menos un tercio de la planta intacta. Esto fomentará un crecimiento continuo y permitirá que la planta produzca más hojas en el futuro.

Es importante cosechar en las mañanas, cuando los aceites esenciales de la albahaca son más concentrados y el aroma es más potente. Además, evite cosechar en días lluviosos ya que la humedad excesiva puede afectar la calidad de las hojas.

Una vez cosechada, la albahaca se puede usar fresca en platos, o bien se puede secar o congelar para su conservación. Para secarla, coloque las hojas en un lugar oscuro y bien ventilado hasta que estén completamente secas. En el caso de congelar, puede picarlas y mezclarlas con aceite de oliva antes de almacenarlas en recipientes herméticos.

Siguiendo estos consejos, podrá disfrutar de una abundante cosecha de albahaca y aprovechar al máximo esta deliciosa hierba en sus comidas.

¿Por qué es esencial?

Muchos principiantes en la jardinería suelen creer que la cosecha se limita a transferir las plantas de un contenedor grande a otros más pequeños. Aunque esto es cierto en parte, esta acción implica también el recorte de la raíz central, disminuyéndola en un tercio de su longitud. Para esto, se utiliza un cuchillo especial al que se le conoce como piquet, de donde proviene el nombre de este procedimiento.

Este proceso brinda a cada planta el espacio necesario para crecer y desarrollarse adecuadamente. No obstante, la recolección de albahaca también asegura otros aspectos positivos.

Además, durante la cosecha se eliminan las plantas débiles, lo que ayuda a que las sanas no estén en contacto con las enfermas. Así, solamente permanecen las plántulas fuertes y saludables.

El momento adecuado

Para que la cosecha de albahaca sea exitosa, es crucial realizarla en el momento adecuado. Esta actividad no debe llevarse a cabo de inmediato después de que las plántulas emergen. En esta fase, las plantas son demasiado frágiles y no resistirán un trasplante con éxito. Los expertos sugieren cosechar un par de días después de que hayan brotado las dos primeras hojas verdaderas, lo que normalmente sucede en abril. En este punto, las plántulas han adquirido suficiente fortaleza para soportar el recorte de raíces y el trasplante.

Sin embargo, el proceso de recolección no debe retrasarse. Si se permite que los arbustos crezcan demasiado, sus raíces tienden a enredarse, volviendo muy complicado separarlas sin causar daño a la albahaca, lo que puede resultar en estrés para las plántulas saludables.

Preparativos previos

Antes de comenzar la recolección de los plantones de albahaca, es necesario llevar a cabo dos tareas previas.

La tierra se debe colocar sobre una capa de drenaje en la maceta, dejando aproximadamente 2 cm de espacio libre hasta el borde del recipiente. Solo después de realizar estos pasos se puede proceder con la recolección de las plántulas de albahaca.

¿Cómo realizar la recolección adecuadamente?

Antes de extraer la planta del contenedor grande, es fundamental realizar un riego abundante. En la maceta donde se llevará a cabo el trasplante de albahaca, se debe compactar ligeramente la tierra y crear un pequeño hueco en el centro. Aquí se colocará la planta que se ha preparado. Luego, se cubre con tierra y se riega generosamente. Posteriormente, el recipiente con la albahaca debe ser colocado en una ventana o en un lugar cálido y bien iluminado. Importante: durante el día, el recipiente debe orientarse hacia la fuente de luz desde diferentes ángulos para asegurar que la plántula crezca de manera uniforme y no se estire.


Es fundamental tener en cuenta que no se debe enterrar demasiado la plántula durante la recolección. La planta estará debilitada tras cortar la raíz, y si se entierra en exceso, podría morir. Aunque al principio puede parecer complicado podar la raíz central en casa, en realidad es un proceso simple. Basta con colocar la planta sobre una superficie plana y, con un cuchillo afilado, recortar una parte de la raíz central más larga, realizando el corte en un ángulo oblicuo.

Además, es recomendable proporcionar nutrientes a la planta después del trasplante. Se puede utilizar un fertilizante líquido diluido en agua, aplicándolo con moderación en las primeras semanas para ayudar a la recuperación de la planta. Otra clave para tener éxito en la recolección de albahaca es hacerlo en el momento adecuado. Cosechar las hojas cuando la planta tenga suficiente crecimiento asegurará que sigas disfrutando de sus sabores y aromas intensos durante más tiempo.

Siguiendo todas estas recomendaciones, podrá llevar a cabo la recolección de la albahaca de manera efectiva y sin dañar las plantas.

Errores frecuentes

Quienes se enfrentan a la recolección de albahaca por primera vez a menudo cometen ciertos errores comunes.

En ocasiones, durante la cosecha, algunos jardineros no eliminan las hojas dañadas o las plantas enfermas. Esta falta de atención puede llevar a que los ejemplares sanos también empiecen a marchitarse y desaparecer.

Sugerencias útiles

Para que la recolección sea realmente efectiva, no solamente es crucial ejecutar este procedimiento de manera adecuada, sino también brindar un cuidado competente a la plántula en el futuro.

Acciones como el pinzado son muy útiles para fomentar el crecimiento de plántulas de hortalizas sanas y robustas. Este proceso se debe realizar una vez que se presenta la sexta hoja verdadera en la planta.

El decapado es otra técnica importante y sencilla que contribuirá a cultivar albahaca saludable en el hogar. Además, es recomendable realizar un riego adecuado y proporcionar suficiente luz solar, ya que estos factores son esenciales para el desarrollo óptimo de las plántulas.

Otro aspecto a considerar es la fertilización. Usar fertilizantes orgánicos puede enriquecer el suelo y proporcionar los nutrientes necesarios para el crecimiento. Se pueden realizar aplicaciones cada dos semanas, teniendo cuidado de no exceder la dosis recomendada para evitar dañar las plantas.

Finalmente, la observación constante de los signos de plagas o enfermedades es vital. Si se detecta algún problema, es mejor actuar rápidamente utilizando soluciones naturales o insecticidas orgánicos para proteger las plántulas y asegurar su salud a largo plazo.

Almacenamiento y conservación de la albahaca

Para conservar la albahaca, es fundamental mantenerla en un lugar fresco y seco. Preferiblemente, guárdala en un recipiente hermético para protegerla de la humedad y el aire. Puedes utilizar una bolsa de papel en lugar de una de plástico, ya que esto permitirá que la planta respire y evite el moho.

Si deseas prolongar su frescura, coloca los tallos de albahaca en un vaso con agua, similar a un ramo de flores. Asegúrate de cambiar el agua cada pocos días. Al hacerlo, podrás disfrutar de hojas frescas durante más tiempo.

La congelación es otra opción accesible. Lava y seca las hojas, pica o deja enteras según tu preferencia, y colócalas en una bandeja de cubos de hielo. Llena los cubos con agua o aceite de oliva y congela. Luego, puedes usar los cubos en platos calientes directamente desde el congelador.

Si prefieres secar la albahaca, hazlo colgando los tallos en un lugar oscuro y ventilado. Después de unos días, las hojas deben estar completamente secas. Almacenarlas en un frasco de vidrio oscuro ayudará a preservar su sabor y aroma por más tiempo.

Evita guardar la albahaca en el refrigerador, ya que el frío puede dañarla. La luz directa también puede afectar su frescura, así que opta por un lugar alejado de la exposición solar directa.