
Cómo cultivar gerbera a partir de semillas?
Las gerberas son flores asombrosas que brillan con una amplia gama de colores vibrantes. Su apariencia se asemeja a la de las margaritas, pero son más grandes y cuentan con tonos intensos. Estas flores han sido retratadas en una variedad de obras de arte y decoran muchos espacios interiores en diferentes lugares. Este artículo te guiará sobre cómo cultivar esta impresionante y singular flor en tu propio hogar.
Preparativos iniciales
Las gerberas requieren ciertas condiciones específicas para su cultivo, pero no son difíciles de replicar en el hogar.

Seleccionar un lugar adecuado es fundamental para el bienestar de la planta. Prefieren sitios soleados, aunque la exposición directa al sol puede resultar perjudicial. Es recomendable plantarlas en el lado este o oeste del jardín. Para el cultivo en interiores, es importante evitar las corrientes de aire. Las temperaturas ideales están entre los 20 y 25 grados Celsius, ya que los cambios bruscos pueden ser dañinos. Por esta razón, se desaconseja el cultivo en lugares donde la diferencia entre las temperaturas de día y noche sea notable. Asimismo, las gerberas no soportan bien la humedad excesiva ni el encharcamiento. La temperatura mínima tolerable es de 10 grados Celsius, y si cae por debajo de este umbral, la planta puede morir.

Un nivel de humedad de entre el 70% y el 80% es ideal para su cultivo. Por ello, en los días muy calurosos, es aconsejable rociar las flores o utilizar un humidificador cerca de ellas. Es propicio que el clima en tu región sea cálido y suave durante el verano.
Esto se debe a que las gerberas son originarias de África. En áreas frías, es mejor cultivarlas en interiores.
El sustrato debe ser ligero y tener un buen drenaje. Normalmente, la mezcla ideal consiste en turba, arena y humus, en proporciones de 1 parte de arena por 2 partes de los otros componentes.

El pH del suelo debe ser neutro, aunque un sustrato ligeramente ácido también es aceptable. Antes de su uso, el suelo debe ser desinfectado. Una forma sencilla de hacerlo es rociándolo con una solución débil de manganeso. Después, se puede colocar la mezcla de tierra en el congelador, lo que ayuda a eliminar microorganismos indeseables.
Las semillas pueden ser recolectadas de plantas existentes o compradas en tiendas. Si optas por la compra, asegúrate de revisar la integridad del envase y la fecha de caducidad. Generalmente, después de ser recolectadas, las semillas son viables durante un máximo de 8 meses. Al recoger tus propias semillas, ten en cuenta que la planta resultante puede no ser idéntica a la madre, ya que el color puede variar. Las semillas recolectadas de esta manera solo pueden germinar dentro de los 3 meses siguientes.

Las semillas son pequeñas, delgadas y alargadas, y suelen tener una borla blanca en su extremo. A menudo se plantan junto con esta, pero las semillas compradas suelen carecer de dichas borlas. Después de la recolección, las semillas deben secarse en un ambiente de 25 a 30 grados Celsius. Antes de la siembra, es necesario desinfectarlas sumergiéndolas en una solución de agua con manganeso. Luego, deben ser empapadas en agua tibia durante varios días.

Si lo prefieres, también puedes sumergir las semillas en una solución para estimular su crecimiento durante unas horas.

¿Cómo realizar la siembra?
Es fundamental sowar las semillas de manera adecuada para obtener plántulas sanas, lo que es esencial para cultivar una flor hermosa.
Al realizar el trasplante, el nuevo recipiente debe contar con drenaje y utilizar el mismo sustrato o mezcla de tierra previamente mencionada.
Aspectos del cuidado
Como es bien sabido, un mantenimiento adecuado y consistente es clave para la salud de cualquier cultivo. Una de las ventajas de las gerberas es su relativa facilidad de cuidado.
El riego debe ser moderado, aproximadamente dos veces a la semana. Durante los períodos cálidos, es evidente que se debe regar con mayor frecuencia, ya que el sustrato tiende a secarse. La acumulación de agua puede dañar la planta, provocando que las raíces se pudran. La falta de agua no beneficia a ningún cultivo. Al regar, evita mojar las hojas y los tallos, especialmente en cultivos de interior, ya que las gotas pueden causar infecciones fúngicas. Es recomendable utilizar agua a temperatura ambiente para el riego, dejando que repose durante 24 horas antes de usarla. También puedes filtrarla. Para aumentar la humedad alrededor de la planta, considera colocar un recipiente con agua y arcilla expandida cerca.

Es esencial emplear fertilizantes minerales para alimentar a la planta. La mayoría de los fertilizantes orgánicos, como estiércol, no son bien tolerados. La mejor opción son los fertilizantes complejos comerciales que deben aplicarse un par de veces al mes.

Algunos de los más conocidos son Agricola, Florovit, entre otros. Es especialmente importante fertilizar a la planta durante su periodo de crecimiento, que va desde principios de marzo hasta finales de octubre.
En términos generales, las gerberas son poco propensas a enfermarse. Las infecciones son raras, incluso cuando las plántulas son recién brotadas. Sin embargo, son susceptibles a plagas. Los visitantes más comunes son la mosca blanca y la araña roja, que provocan la aparición de manchas oscuras y, eventualmente, agujeros en las hojas. A menudo, se pueden eliminar las plagas con una esponja empapada en agua jabonosa, pero en casos severos, se recomienda utilizar insecticidas.
Es importante mencionar que si deseas recolectar semillas, deberás pollinizar tú mismo las flores. Esta tarea es bastante sencilla: corta las borlas y toca las flores cercanas. Con este método simple, podrás obtener ovarios. Asegúrate de eliminar las partes marchitas, enfermas o dañadas, así como los ejemplares caídos. Aunque la poda no es estrictamente necesaria, sí es recomendable quitar flores marchitas.

En invierno, es importante desenterrar la planta para que no se congele, o bien, cultivarlas anualmente a partir de semillas para trasladarlas posteriormente al exterior. Esta planta tiene un ciclo perenne y puede vivir en una maceta durante un tiempo considerable bajo condiciones adecuadas.
Particularidades del cultivo según la variedad
Como ya se mencionó, estas flores provienen de las cálidas regiones africanas y prefieren las condiciones propias de esa área. En consecuencia, algunas variedades poseen características específicas de cultivo, aunque la mayoría han sido adaptadas con éxito al clima de los hogares.
En conclusión, es relevante observar que cultivar gerberas a partir de semillas no es muy común entre los jardineros. Este método requiere tiempo libre y, sobre todo, dedicación.