
Qué se puede añadir al hoyo al plantar fresas?

Al plantar fresas, es importante no regarlas con fertilizante, ya que las raíces se enfrentan a un gran estrés inicial. No obstante, si en el momento de la siembra se incorporan nutrientes y estimulantes al suelo, el proceso se vuelve más fácil. A continuación, exploraremos qué ingredientes pueden ser beneficiosos al sembrar uno de los cultivos que más nutrientes requiere: las fresas.
Una excelente opción es añadir compost bien descompuesto o estiércol, ya que proporcionará los nutrientes necesarios y mejorará la estructura del suelo. Además, se puede mezclar con tierra para macetas, lo que ayudará a mantener la humedad y facilitar el drenaje. También es recomendable incluir minerales como el fosfato de roca, que favorece el desarrollo de las raíces y promoverá la floración.
Las fresas también prosperan en un ambiente ligeramente ácido; por lo tanto, la adición de enmiendas como el azufre o la enmienda de turba puede ser beneficiosa, ajustando así el pH del suelo a un nivel óptimo. Por último, la incorporación de micorrizas, un tipo de hongo benéfico, puede ayudar a las fresas a absorber nutrientes y agua de manera más eficiente, siempre que se sigan las indicaciones de uso para no sobrecargar el sistema radicular.

¿Por qué es esencial el abono para las fresas?
Las plantas que producen flores grandes o frutos deliciosos necesitan un aporte significativo de nutrientes. Sin embargo, no siempre se puede contar con un suelo óptimo para el cultivo de fresas. Incluso en suelos ideales (bien aireados, ligeramente ácidos o neutros y ricos en nutrientes), es recomendable proporcionar un estímulo adicional a las plantas jóvenes. Si se planea fertilizar el pozo, este deberá ser más profundo de lo habitual.

Las fresas presentan las siguientes necesidades nutricionales.

Elementos como el magnesio, boro y otros micronutrientes se encuentran en mezclas complejas. Las fresas son muy sensibles a una sobrealimentación, por lo que suelen requerir solo dos aplicaciones de fertilizante: una en la primavera, durante la siembra, y otra en otoño. Además, es crucial tener en cuenta las condiciones climáticas; un verano caluroso permitirá a las plantas asimilar nutrientes de forma más rápida.

¿Qué incorporar al pozo en primavera?
La clase y cantidad de aditivos utilizados en el hoyo dependerán de la calidad inicial del suelo. Si en otoño se enriqueció el terreno con humus, sulfato de potasio y ceniza de madera (7 kg, 30 g y 200 g por metro cuadrado), se logrará un mejor rendimiento. En primavera, es suficiente con añadir en el pozo una mezcla de turba con fertilizante mineral.

Aquí te damos algunas sugerencias:
Es fundamental seguir las instrucciones de uso de todos los fertilizantes, y si no se indica dosis por pocillo, calcular según la cantidad necesaria por metro cuadrado. Justo antes de plantar, también se puede agregar una mezcla de sulfato de potasio y superfosfato (25 g de cada uno por metro cuadrado).

No se recomienda añadir excrementos de gallina directamente a los pozos de fresas, ya que este tipo de abono natural, aunque es muy efectivo, se descompone lentamente y debe usarse entre las filas, nunca puro.

El estiércol de gallina se puede utilizar de la siguiente manera.

En suelos de baja calidad, es recomendable hacer agujeros de al menos 40 cm de profundidad y 15 cm de ancho, llenándolos con una mezcla de tierra de jardín y turba (en partes iguales), enriquecida con ceniza de madera y una pequeña cantidad de fertilizantes minerales complejos.
Listado de aditivos naturales recomendables para los pozos de fresas:

Entre los aditivos naturales recomendables, se destacan la compostura de hojas, el abono verde y los lombricompuestos, que aportan nutrientes esenciales al suelo y mejoran su estructura. Además, es aconsejable utilizar microorganismos benéficos que ayudan a la descomposición de los nutrientes.
Elementos que no se deben añadir al pozo al plantar fresas:
Se puede utilizar estiércol y gallinaza, pero siempre en forma líquida y bien diluida, lo cual se realiza frecuentemente durante el abonado del mismo año. Es recomendable regar solo cuando la tierra ya esté húmeda. Además, evita añadir demasiados fertilizantes químicos, ya que esto puede perjudicar las plantas y el ecosistema del suelo.
Por último, considera la rotación de cultivos en tu huerto para prevenir la acumulación de plagas y enfermedades, lo cual es vital para que tus fresas crezcan sanas y productivas.
¿Cómo fertilizar las fresas en otoño?
En otoño, después de la cosecha, las fresas también requieren un aporte nutritivo. En este momento, es importante que las plántulas recién plantadas estén bien establecidas y puedan soportar el frío invierno. Un lecho que ha sido bien fertilizado ofrecerá mayores rendimientos al año siguiente. La fertilización debería realizarse entre septiembre y octubre.

Existen numerosas maneras de fertilizar un parcela de fresas en otoño. A continuación, te mostramos las más comunes.

Si se observan señales de podredumbre gris en el terreno, es aconsejable utilizar ceniza o una infusión de ceniza. Esta no solo actúa como fertilizante, sino también como un antibacterial. Existen fertilizantes elaborados específicamente para este propósito: «Kristalon» de la marca “Fertika”, “Gumi-Omi Berry”, y el fertilizante “Osennoe” de la empresa “Hera”.
Si se trata de una nueva parcela con suelo desconocido, lo más aconsejable es preparar un lecho con compost para fresas, y crear una capa de arena antes de aplicar OMU (abonos organominerales) en los hoyos. Estos contienen todos los nutrientes necesarios, se disuelven de forma gradual y son fácilmente asimilables, y si se respetan las dosis recomendadas, no hay riesgo de dañar las plantas.
¿Cómo afecta el pH del suelo al cultivo de fresas?
El pH del suelo es un factor determinante en el crecimiento y desarrollo de las fresas. Un rango óptimo de pH para el cultivo de fresas se sitúa entre 5.5 y 6.8. En este intervalo, las plantas absorben mejor los nutrientes esenciales.
- Absorción de nutrientes: Un pH adecuado facilita la disponibilidad de nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio. Fuera de este rango, los nutrientes pueden volverse insolubles y, por lo tanto, no estarán disponibles para las plantas.
- Producción de frutos: Los cultivos de fresas en suelos con pH equilibrado tienden a producir frutos de mayor calidad y tamaño. La falta de equilibrio puede afectar negativamente el sabor y la textura.
- Enfermedades del suelo: Un pH inadecuado puede predisponer a las fresas a enfermedades fúngicas y bacterianas. Suelos ácidos pueden favorecer la aparición de hongos patógenos.
Para ajustar el pH del suelo, considera las siguientes prácticas:
- Calizo: Si el pH es demasiado ácido, añadir caliza puede elevarlo y corregir la acidez.
- Enmiendas orgánicas: Incorporar materiales como compost o turba puede ayudar a equilibrar el pH a largo plazo.
- Pruebas regulares: Realiza análisis de suelo cada año para monitorear el pH y otros nutrientes clave.
Mantener el pH en niveles adecuados asegura un cultivo de fresas saludable y productivo. La atención a este detalle puede marcar la diferencia en la calidad y cantidad de la cosecha.
¿Qué nutrientes son esenciales para el crecimiento de las fresas?
Las fresas requieren una combinación equilibrada de nutrientes para un crecimiento saludable. Comienza con el nitrógeno (N), que promueve el crecimiento vegetativo y el desarrollo foliar. Un nivel adecuado de nitrógeno asegura plantas robustas y productivas.
El fósforo (P) es otro nutriente clave; estimula el desarrollo de raíces y mejora la floración. Es recomendable aplicar fósforo en el momento de la siembra para favorecer un buen establecimiento de las plantas.
El potasio (K) juega un papel fundamental en la producción de frutos. Ayuda en la fotosíntesis y mejora la calidad de la fruta. Una dosis adecuada de potasio durante el ciclo de crecimiento maximiza el sabor y el tamaño de las fresas.
El calcio (Ca) también es necesario, ya que fortalece las paredes celulares y ayuda en la formación de nuevos tejidos. La falta de calcio puede causar problemas como el pudrimiento de la fruta.
Además, el magnesio (Mg) es relevante para la fotosíntesis y la producción de clorofila. Asegúrate de que tus fresas reciban suficiente magnesio para mantener un verde saludable en las hojas.
Incorpora micronutrientes como el hierro, manganeso y zinc en proporciones adecuadas. Estos elementos son necesarios en cantidades mínimas, pero su deficiencia puede afectar negativamente el crecimiento y la producción.
Un análisis de suelo antes de la siembra puede guiarte en la elección de fertilizantes apropiados, lo que aseguran que tus fresas crezcan sanas y productivas.
¿Cuándo es el mejor momento para fertilizar las fresas?
Fertiliza las fresas en primavera, justo antes de que comience la floración. Este período, que generalmente ocurre entre marzo y abril, es ideal para proporcionar a las plantas los nutrientes que necesitan para un crecimiento saludable y abundante. Un buen fertilizante, rico en nitrógeno, ayudará a promover el crecimiento de hojas y tallos fuertes.
Además de la fertilización inicial, es recomendable realizar una segunda aplicación de fertilizante a mediados del verano. Esto apoyará el desarrollo de las fresas que se cosecharán en la segunda mitad de la temporada. Asegúrate de seguir las recomendaciones del fabricante sobre la dosis, ya que un exceso de fertilizante puede ser perjudicial.
Observa el estado de tus plantas. Si notas que las hojas se vuelven amarillas o el crecimiento es deficiente, podría ser un indicativo de que necesitan más nutrientes. En tales casos, una aplicación adicional de fertilizante puede ser beneficiosa.
Recuerda también enriquecer el suelo con materia orgánica antes de plantar. Esto favorecerá la retención de hidratación y mejorará la estructura del suelo, lo que beneficiará las raíces de las fresas.


