Frambuesa Tourmaline
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Frambuesa Tourmaline

Las mejores variedades de frambuesa ..

La variedad Tourmaline de frambuesa se caracteriza por su maduración tardía y una abundante producción de frutos. Es valorada por los horticultores gracias a su alta productividad y la capacidad de mantener su presentación atractiva durante el transporte.

Origen y desarrollo de la variedad

El desarrollo de esta variedad se atribuye a I. И. Bogdanova y L. И. Chistyakova, criadores que trabajan en una estación hortícola en Sverdlovsk. Los frutales fueron creados a partir de semillas polinizadas de variedades originarias de Escocia.

Características, ventajas y desventajas

La frambuesa Tourmaline se destaca por su sabor delicioso, su capacidad para ser transportada sin problemas y su resistencia a diversas enfermedades. Su falta de espinas facilita notablemente la recolección y el mantenimiento de los cultivos. Entre sus puntos fuertes se encuentran:

Sin embargo, esta variedad presenta algunas desventajas, como su vulnerabilidad a hongos y manchas rojas. Cuando los arbustos están demasiado densos, pueden ser atacados por hongos. A pesar de eso, muestra buena resistencia frente al escarabajo de la frambuesa. Es importante realizar la poda en otoño.

Descripción del arbusto

Los arbustos de frambuesa Tourmaline tienen una densidad media y la capacidad para generar brotes es moderada. Alcanzan una altura de entre 150 y 200 cm.

Las hojas son pequeñas y ligeramente rizadas, mientras que las flores son de un blanco puro y de tamaño mediano.

Este tipo de arbusto se adapta bien a diferentes tipos de suelo, aunque prefiere suelos bien drenados y ricos en materia orgánica. Para un crecimiento óptimo, se recomienda un pH del suelo entre 5.5 y 6.5.

La frambuesa Tourmaline es conocida por su resistencia a enfermedades comunes como la royas y el oídio, lo que la convierte en una opción popular entre los cultivadores. Además, produce frutos de tamaño medio, de sabor dulce y ligeramente ácido, ideales para el consumo fresco y la elaboración de mermeladas.

El cultivo de estos arbustos requiere una exposición adecuada al sol, con al menos 6-8 horas de luz directa al día. También es importante realizar una poda anual para fomentar el crecimiento de nuevos brotes y mejorar la producción de frutos.

Frutos y su sabor

Las bayas presentan un color rosa intenso y carmesí oscuro, con una forma cónica alargada. Cada baya tiene un peso de entre 4 y 5 g, y su sabor es agridulce. A veces, se pueden encontrar frutos que pesan entre 6 y 7 g. Las semillas están firmemente unidas, lo que provoca que los frutos no caigan al suelo al madurar, aunque se separen fácilmente del tallo. En la temporada, se pueden recolectar hasta 3 kg de bayas de un solo arbusto, y hasta 56 kg por hectárea.

Maduración y rendimiento

Esta variedad es de maduración tardía, comenzando a producir frutos en la tercera semana de julio. El rendimiento varía según la densidad de los arbustos plantados, que deben estar separados por 2 a 2,5 metros en las filas, con un espacio de 0,5-0,6 metros entre las plantas. Cada planta puede dar entre 2 y 3 kg de frutos. La Tourmaline sigue produciendo hasta que llegan las primeras heladas.

Además, es importante destacar que la variedad Tourmaline es resistente a varias enfermedades, lo que la hace ideal para cultivos en climas más húmedos. Para optimizar el rendimiento, se recomienda la aplicación regular de fertilizantes ricos en fósforo y potasio, lo que ayudará a mejorar la calidad de los frutos. Los frutos son conocidos por su gran sabor y son perfectos para el consumo fresco, así como para la elaboración de mermeladas y jugos.

Por otro lado, se sugiere realizar un control periódico de plagas, ya que, aunque la variedad es resistente, la vigilancia es clave para evitar problemas. Al final de la temporada, es recomendable podar los arbustos para fomentar un crecimiento saludable el próximo año.

Cultivo y cuidados

La variedad Tourmaline tolera algo de sombra, sin embargo, se recomienda plantarla en un lugar soleado. Es esencial evitar la acumulación de humedad en la primavera. Esta planta tiene requerimientos específicos de suelo, prefiriendo un sustrato suelto rico en humus y minerales. El nivel ideal de acidez del suelo debería estar entre 5,6 y 6,5.

Si el suelo tiene un exceso de acidez, es recomendable enmendar la tierra con cal antes de sembrar. Un abono del terreno es aconsejable antes de plantar, usando ceniza de madera, abonos orgánicos y superfosfato.

Los hoyos para las plantaciones deben tener una profundidad de 40 cm y un ancho no mayor a 65 cm. El sistema radicular de las plántulas debe ser extendido y cubierto de tierra, compactándolo ligeramente cerca del tronco y regándolo adecuadamente. Es recomendable añadir mantillo para prevenir la rápida evaporación del agua.

La variedad Tourmaline es ideal para el cultivo intensivo y requiere cuidados adecuados que aseguren una buena cosecha.



Esta variedad puede resistir breves períodos de sequía; sin embargo, la falta de agua puede reducir el tiempo de floración y afectar negativamente la cantidad y calidad de la cosecha.

La frambuesa Tourmaline requiere riego abundante y regular, cerca de 10 veces durante el verano. Un arbusto necesita por lo menos 10 litros de agua.

La poda es fundamental. Hay que eliminar todos los brotes que hayan producido frutos. Esta actividad se realiza en otoño. Las ramas anuales deben doblarse hacia el suelo y cubrirse con ramas de abeto o tela no tejida.

Una adecuada agricultura implica la aplicación de fertilizantes. Sin este cuidado, se verá disminuida la inmunidad de la planta y, por ende, la cosecha.

Al llegar la primavera, a los tres años de plantar, se debe iniciar la aplicación de abonos ricos en nitrógeno. Disolver 30 g de urea en 10 litros de agua ayudará a fomentar el crecimiento del follaje.

No solo se deben considerar los fertilizantes minerales; también es beneficioso cubrir las frambuesas con humus o compost. La ceniza de madera además de aportar minerales, ayuda a repeler las plagas.

Los abonos que contienen nitrógeno pueden causar una ligera acidificación del suelo, por lo que es recomendable combinarlos con ceniza, un excelente desacidificante natural.

Durante la fase de fructificación, las frambuesas requieren una gran cantidad de energía, demandando así una nutrición adecuada. En este periodo, es relevante aplicar fertilizantes que contengan potasio. Si el suelo está empobrecido, se puede regar con estiércol de pollo, utilizando hasta 2 litros por planta. Tras la cosecha, se pueden aplicar abonos complejos sin nitrógeno.

¿Qué enfermedades pueden afectar a las frambuesas? ¿Cómo manejar las plagas y adoptar medidas preventivas?

Consejos para la cosecha y almacenamiento

Cosecha las frambuesas cuando estén completamente maduras. Busca un color rojo intenso y un ligero brillo en la superficie. Para recolectarlas, utiliza ambas manos: sostén el tallo con una y tira suavemente de la fruta con la otra, evitando aplastarlas.

Realiza la cosecha en las horas frescas del día, preferiblemente por la mañana o al atardecer. Esto ayuda a mantener la calidad de la fruta y previene el deterioro. Evita cosechar durante la lluvia, ya que la humedad puede contribuir a la aparición de moho.

Utiliza recipientes planos y ventilados para recoger las frambuesas. Los recipientes profundos pueden aplastar las frutas en la parte inferior, perjudicando su calidad. Llena los recipientes de manera moderada para evitar daños.

Almacena las frambuesas en un lugar fresco. Si planeas consumirlas en un par de días, colócalas en el refrigerador. Asegúrate de no lavar las frutas antes de almacenarlas, ya que la humedad puede promover el moho.

Si deseas conservarlas por más tiempo, considera congelarlas. Primero, colócalas en una bandeja en una sola capa para que se congelen de forma individual. Una vez congeladas, transfiérelas a bolsas herméticas. Esto ayuda a preservar su sabor y textura.

Evita almacenar las frambuesas junto a otras frutas que desprendan etileno, como plátanos o manzanas, ya que acelera el proceso de maduración y deterioro.

Impacto ambiental y sostenibilidad del cultivo

Prioriza prácticas de cultivo orgánico para minimizar el uso de pesticidas químicos. Esto no solo reduce la contaminación del suelo y el agua, sino que también favorece la biodiversidad en el área de cultivo de la frambuesa Tourmaline.

Implementa rotación de cultivos. Esta técnica mejora la salud del suelo y reduce la aparición de plagas, contribuyendo a un ecosistema más equilibrado. Alternar las frambuesas con cultivos como legumbres puede enriquecer la tierra con nutrientes.

Utiliza sistemas de riego eficiente, como el riego por goteo. Este método reduce el consumo de agua y previene el encharcamiento, que puede perjudicar las raíces de las plantas. Establece horarios de riego que consideren las condiciones climáticas locales.

Fomenta el uso de abonos orgánicos, como compost elaborado a partir de residuos vegetales. Esto no solo nutre el suelo, sino que también promueve la actividad microbiana, esencial para el crecimiento saludable de las plantas.

Considera el cultivo en invernaderos. Esta modalidad protege a las frambuesas Tourmaline de condiciones adversas, reduciendo así la necesidad de pesticidas y mejorando el control de las condiciones ambientales.

Realiza un seguimiento de la huella de carbono del proceso productivo. Implementar prácticas que disminuyan las emisiones, como el uso de energías renovables y transporte sostenible, ayuda a mitigar el impacto ambiental del cultivo.

Promueve la educación sobre sostenibilidad entre los trabajadores y la comunidad. Informar sobre técnicas de cultivo responsable fomenta un entorno agrícola más saludable y comprometido con el medio ambiente.