
Tomate Wolf Fang

En las regiones del norte, se han desarrollado variedades de tomates específicas que permiten obtener cosechas abundantes gracias a su temprana maduración y resistencia a las temperaturas frías. Una de estas variedades es el tomate Garras de Lobo. Este tomate se presta para diversos tipos de transformación, y su sabor excepcional junto con un alto rendimiento lo han convertido en el preferido de muchos cultivadores.

Origen y desarrollo de la variedad
El tomate Garras de Lobo fue creado por criadores de Siberia, quienes lograron desarrollar una variedad de alto rendimiento adaptada a climas severos, característica de esa región. Su nombre se debe a la forma alargada de sus frutos, que evoca ligeramente a un colmillo. Esta variedad se ha vuelto popular no solo por su resistencia, sino también por su sabor dulce y su textura jugosa, lo que lo convierte en una excelente opción para ensaladas y salsas.
Además, el tomate Garras de Lobo tiene un alto contenido de antioxidantes y vitaminas, incluyendo vitamina C y licopeno, que son beneficiosos para la salud en general. Otra característica notable es su producción abundante, que puede alcanzar hasta 10 kg por planta en condiciones óptimas de cultivo. Su capacidad para adaptarse a diferentes tipos de suelo y su resistencia a enfermedades comunes lo hacen ideal para los jardineros tanto principiantes como experimentados.

Características, ventajas y desventajas
Ventajas de la variedad Garras de Lobo:
producción alta
frutos que maduran temprano;
forma única que combina características de un corazón y un pimiento;
excelentes características organolépticas;
tipo determinante;

Ideal para climas septentrionales
plantas compactas
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Versátil para diferentes tipos de preparación.
Desventajas:

Requiere formación del arbusto
necesidad de tratamientos preventivos contra la fitoftora y alternaria.
Descripción de la planta
La variedad Garras de Lobo es de tipo determinante, lo que significa que su crecimiento es limitado. Las plantas tienen una altura compacta de aproximadamente 60 cm. Se caracterizan por un crecimiento medio y una ramificación moderada.
Además, las Garras de Lobo son conocidas por sus hojas de color verde oscuro y su producción abundante de frutos, que suelen ser de tamaño mediano y de un sabor excepcional. Esta planta, ideal para cultivar en huertos pequeños o en macetas, requiere un riego regular y un buen drenaje para evitar el encharcamiento. Se recomienda la exposición al sol durante al menos 6 horas al día para obtener mejores resultados.
Es importante mencionar que esta variedad es resistente a algunas plagas comunes, lo que la convierte en una opción favorable para jardineros novatos y experimentados. Además, su ciclo de cultivo es relativamente corto, lo que permite cosechar en un periodo de tiempo más reducido, haciendo de la Garras de Lobo una elección popular para aquellos que buscan resultados rápidos.
Frutos, sabor y usos
Los tomates Garras de Lobo son reconocibles por su forma curvada y su brillante tono rojo. Tienen un tamaño intermedio, pesando entre 120 y 170 gramos.
La piel de los tomates es brillante y resistente, lo que les permite soportar bien el transporte y mantener su apariencia por más tiempo. La pulpa es densa, jugosa y sabrosa. Esta variedad es excelente tanto para el consumo en fresco como para su uso en diversas preparaciones y conservas.

Maduración y producción
El tomate Garras de Lobo es una variedad temprana, ya que sus frutos están listos para cosechar entre 100 y 105 días después de la siembra, lo cual resulta ideal para las zonas con veranos cortos. En condiciones óptimas, esta variedad puede alcanzar rendimientos de hasta 12 kg/m2. Por sus excelentes características, el tomate Garras de Lobo es frecuentemente cultivado con fines comerciales.
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Aspectos clave de la plantación
El tomate Garras de Lobo puede ser cultivado tanto al aire libre como en invernaderos. Sin embargo, en regiones frías, es más recomendable el cultivo en invernadero para asegurar una buena cosecha.

La siembra de esta variedad se realiza utilizando el método de plántulas. Las semillas se siembran entre marzo y abril, dependiendo de las condiciones climáticas. El tiempo de trasplante al aire libre o invernadero varía según la región; generalmente, las plántulas se plantan en invernadero en mayo y en campo abierto en junio. Para un crecimiento óptimo, se recomienda una densidad de 3 plantas por metro cuadrado.
Es crucial proporcionar un buen drenaje y una iluminación adecuada para maximizar el crecimiento de las plantas de tomate. Se aconseja el uso de fertilizantes orgánicos ricos en nitrógeno al inicio del crecimiento, y posteriormente equilibrar con potasio y fósforo cuando las plantas comiencen a desarrollar frutos. Además, el riego debe ser regular pero no excesivo, evitando encharcamientos que puedan causar enfermedades radiculares.

El monitoreo constante de plagas y enfermedades es fundamental. Se recomienda la utilización de métodos biológicos de control, como insectos benéficos, y prácticas culturales como la rotación de cultivos para prevenir la acumulación de patógenos en el suelo. También es recomendable realizar podas regulares para mejorar la circulación de aire y la exposición a la luz, lo que favorece la producción de frutos sanos y de calidad.
Cuidados agrícolas
Los arbustos del tomate Garras de Lobo requieren poda y formación. Dependiendo de los objetivos de cultivo, se pueden formar en 2 o 3 tallos. Para obtener frutos grandes, se sugiere limitar a 2 tallos, mientras que para aumentar la cantidad de frutos se formarán 3. Eliminar los brotes innecesarios permite que la planta enfoque su energía en la maduración de los frutos.
El riego de los tomates Garras de Lobo sigue el mismo patrón que el de otras variedades, realizándose dos veces a la semana. Se desaconseja el riego por goteo y es preferible utilizar riego en la raíz. El agua debe estar tibia, calentada al sol.

Para disminuir la proliferación de malezas y conservar la humedad del suelo, es recomendable aplicar una cobertura de mantillo en las camas de cultivo. Se debe aflojar el suelo periódicamente para garantizar la oxigenación, evitando así la formación de una corteza dura.

El rendimiento final depende de las sustancias nutritivas que reciba el suelo. Los fertilizantes son esenciales para una producción de alta calidad. Al principio del periodo de crecimiento, se recomienda el uso de nitrógeno, y al iniciar la floración y fructificación, se debe cambiar a abonos de potasio-fósforo. En total, las plantas necesitan entre 3 y 5 aplicaciones durante la temporada.
Es importante monitorear las plagas y enfermedades que pueden afectar a los tomates Garras de Lobo. Las enfermedades más comunes incluyen el mildiu y la pudrición del cuello. Para prevenirlas, es recomendable mantener una buena circulación de aire entre las plantas y no regar en exceso. Además, el uso de fungicidas biológicos puede ser beneficioso.
Otra práctica útil es la rotación de cultivos, que ayuda a prevenir el agotamiento del suelo y reduce la incidencia de plagas. Alternar el cultivo de tomates con otras especies, como leguminosas o brásicas, en diferentes temporadas puede mejorar la salud del suelo y la calidad del cultivo.

Resistencia a enfermedades y plagas
El tomate Garras de Lobo presenta una resistencia limitada a la fitoftora y alternaria, por lo que es esencial realizar tratamientos preventivos con productos químicos específicos. Estos deben aplicarse antes de que comience la floración, y posteriormente se pueden usar solamente soluciones naturales para la prevención.

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