Cómo tratar el fusarium de las fresas?

Los agricultores que cultivan fresas suelen enfrentar el desafío del fusarium, una enfermedad provocada por hongos que tiende a aparecer durante los meses de verano y afecta gravemente a los plantones, iniciando su acción desde las raíces, lo que puede llevar a la muerte de la planta en poco tiempo. En este artículo, te proporcionamos información sobre cómo reconocer esta enfermedad y cómo abordarla.

Reconocimiento del Fusarium
El fusarium se manifiesta mediante síntomas como el marchitamiento de las hojas, el decoloramiento y el amarillamiento. Es importante estar atento a la presencia de un moho de color marrón en las raíces o el tallo. Generalmente, las plantas afectadas presentan un desarrollo débil y una disminución significativa en la producción de frutos.
Prevención y Manejo
La prevención es clave para combatir el fusarium. Algunas recomendaciones incluyen:
- Rotación de cultivos: Alternar los cultivos de fresa con otros cultivos que no sean susceptibles al fusarium.
- Uso de sustratos y semillas sanas: Asegúrate de utilizar sustratos libres de patógenos y semillas de calidad certificada.
- Manejo adecuado del riego: Evitar el exceso de humedad, ya que el hongo prospera en suelos anegados.
- Control biológico: Considerar la incorporación de microrganismos benéficos que pueden ayudar a prevenir la infección.
Tratamiento
Si una planta muestra síntomas de fusarium, es fundamental actuar rápidamente. Aquí hay algunas estrategias:
- Eliminación de plantas infectadas: Retira y destruye las plantas afectadas para evitar la propagación.
- Aplicación de fungicidas: Utiliza fungicidas específicos recomendados para el control de fusarium, siguiendo las instrucciones de uso cuidadosamente.
- Mejorar la aireación del suelo: Implementar prácticas que faciliten la aireación del suelo puede ayudar a disminuir la incidencia del hongo.
Conclusión
Manejar el fusarium en los cultivos de fresa requiere de atención constante y prácticas de manejo integradas. Con una buena estrategia preventiva y un manejo adecuado, es posible minimizar el impacto de esta enfermedad y asegurar una cosecha saludable.
¿Qué aspecto tiene la enfermedad?
La marchitez causada por el Fusarium es una enfermedad fúngica que ataca a diversas especies cultivadas, incluyendo las fresas.

El origen de la fusariosis se halla en el sistema radicular, lo que dificulta su detección en las etapas tempranas del problema. La enfermedad se inicia en las raíces más pequeñas y se propaga hacia las más grandes, afectando finalmente a las partes aéreas de la planta. La raíz principal comienza a mostrar un color marrón y empieza a pudrirse.

El tallo de la planta se muestra marchito, y la producción de tallos florales disminuye drásticamente, marchitándose en poco tiempo, e incluso en algunas ocasiones no llegan a aparecer.

Las hojas inferiores de las plantas afectadas comienzan a presentar marchitez, mientras que el resto desarrolla manchas claras y sus bordes adquieren un aspecto acuoso. En las etapas avanzadas, se pueden observar manchas marrones, y los zarcillos y brotes reflejan un cambio de color. En condiciones de elevada humedad, pueden formarse depósitos en las hojas. Las fresas que aún no han madurado dejan de crecer y la planta se inclina, dando la impresión de que carece de agua.

Desde el momento en que las fresas son infectadas, suelen transcurrir aproximadamente seis semanas y media hasta que mueren, aunque este periodo puede variar según las condiciones del cultivo. Una planta fallecida puede convertirse en fuente de infección para las saludables, y en escenarios de desatención, se puede perder cerca del 50% de la cosecha de fresas. Es importante señalar que el hongo causante de la fusariosis puede permanecer en el suelo durante muchos años, lo que aumenta la probabilidad de que la enfermedad resurja en la temporada siguiente. Además, hay evidencia de que las esporas del hongo pueden sobrevivir en tierras infectadas hasta por 25 años.

Las causas detrás de la marchitez fúngica son variadas.

Métodos para combatir la enfermedad
Existen diversas estrategias para manejar la marchitez por fusarium. Si prefieres evitar productos químicos, puedes optar por remedios caseros. Sin embargo, es fundamental mencionar que estos pueden resultar ineficaces si la situación ha sido descuidada, por lo que en tales casos sería prudente recurrir a soluciones específicas.

Aun así, los tratamientos tradicionales pueden ser un excelente complemento y pueden usarse con fines preventivos.

Los productos químicos, que no siempre son del agrado de los jardineros, suelen ser más efectivos que las soluciones naturales, aunque frecuentemente son también tóxicos. No obstante, tienen un buen rendimiento contra el hongo. Entre los insecticidas más populares entre los agricultores se encuentran: “Retengo”, “Benefis”, “Fundazol”, “Phytodoctor” y “Trichodermin”.

Estos productos están disponibles en tiendas de jardinería y deben ser aplicados siguiendo rigurosamente las instrucciones y cumpliendo con la dosificación recomendada y las normas de seguridad, para proteger así la salud del aplicador.
Además de los insecticidas, la rotación de cultivos es una práctica útil para reducir la presencia del hongo en el suelo. Cambiar de especies puede ayudar a interrumpir el ciclo de vida del patógeno y mejorar la salud del suelo.
Otra estrategia incluye mejorar la aireación y drenaje del suelo, lo que puede ayudar a prevenir condiciones favorables para la marchitez. El uso de cubiertas orgánicas también puede ser beneficioso para mantener la humedad y fomentar la actividad microbiana positiva.
Es recomendable realizar un seguimiento regular de las plantas y la tierra para detectar signos tempranos de infección, como amarillamiento de hojas o marchitez. Identificar estos síntomas a tiempo puede ser crucial para aplicar los tratamientos adecuados de manera efectiva.
¿Qué hacer para prevenir?
La prevención es clave para evitar la marchitez por fusarium y frenar su avance a tiempo.
Variedades resistentes a la marchitez por fusarium
Para minimizar la exposición a hongos, es recomendable optar por variedades de fresas que sean resistentes a la fusariosis. Entre estas se encuentran Arosa, Alice, Capri, Tristar, Christine, Totem, Red Gontlet, Talisman, Sonata, Flamenco, Gorella, Boheme, Yamaska y Judybel.

Estas variedades de fresas presentan una baja probabilidad de sufrir infecciones por fusariosis, lo que reduce significativamente las posibilidades de enfrentarse a este problema.





Criterios para seleccionar un tratamiento adecuado
Evalúa la historia de infestación en el campo. Conocer el nivel previo de Fusarium en tus cultivos de fresa ayuda a determinar la intervención necesaria. Si la infección ha sido recurrente, será necesario optar por tratamientos más intensivos.
Considera las condiciones ambientales. La humedad, la temperatura y la circulación de aire influyen en la eficacia de los tratamientos. Un entorno seco y bien ventilado puede disminuir la incidencia del hongo, mientras que un ambiente húmedo puede requerir tratamientos más agresivos.
Selecciona un enfoque basado en la resistencia genética. Optar por variedades de fresa que muestran resistencia a Fusarium puede ser una solución a largo plazo. Investiga las variedades disponibles y elige aquellas que se adapten a tus condiciones y que ofrezcan mayor resistencia.
Analiza los métodos químicos y biológicos. Los fungicidas pueden ser efectivas, pero es fundamental seguir las recomendaciones del fabricante y las buenas prácticas agrícolas. Alternativamente, los tratamientos biológicos, como los agentes antagonistas, pueden ofrecer una opción más sostenible y menos dañina para el ecosistema.
Consulta a expertos. Mantente en contacto con agrónomos o fitopatólogos que puedan ofrecerte orientación específica según las condiciones particulares de tu cultivo. Ellos pueden ayudarte a identificar el tratamiento más adecuado y personalizar la intervención.
Realiza pruebas de suelo y planta. Un análisis detallado permitirá saber si hay otros factores que contribuyen a la enfermedad, como deficiencias nutricionales. Al abordar todos los posibles problemas, podrás implementar un tratamiento más eficaz y menos invasivo.
Planifica intervenciones preventivas. La rotación de cultivos y la aplicación de enmiendas orgánicas ayudan a mantener la salud del suelo y reducir la carga de patógenos. Establecer un programa de prevención es clave para minimizar el riesgo de Fusarium en el futuro.


